MADRID, 22 (EUROPA PRESS)
Al menos 17 personas han muerto, según el régimen fundamentalista talibán afgano, durante la ola de bombardeos efectuada esta pasada noche por el Ejército de Pakistán contra siete objetivos considerados "campamentos y escondites terroristas" del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, y de Estado Islámico, en una operación de respuesta a los recientes ataques suicidas que han tenido lugar en suelo paquistaní.
Los ataques se han concentrado en las provincias afganas de Paktika y, sobre todo, Nangarhar, donde uno de los bombardeos ha destruido por completo un domicilio del municipio de Beshud en el que se encontraban una veintena de personas. El jefe local talibán del Ministerio de Información y Cultura, ha confirmado que el impacto ha dejado al menos 17 muertos, entre ellos once niños, y que ahora mismo prosiguen las tareas para recuperar todos los cuerpos. Otras cinco personas resultaron heridas, están hospitalizadas, y su situación es estable, según ha informado a la filial en pasto de la cadena británica BBC.
Pakistán ha defendido que, "en respuesta a la crisis" desatada por los últimos ataques de los talibán paquistaníes, "ha llevado a cabo ataques selectivos basados en inteligencia contra siete campamentos y escondites terroristas pertenecientes a los talibán paquistaníes de los TTP y sus afiliados, así como a (Estado Islámico), en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán, con precisión y exactitud", reza un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión paquistaní.
Las autoridades paquistaníes han cifrado en tres los ataques suicidas en diferentes puntos del país en las últimas semanas -- uno en Islamabad con más de 30 fallecidos, otro en Bajaur que supera la veintena de muertos y otro en Bannu este pasado sábado -- y ha indicado que cuenta con "pruebas concluyentes" que demuestran que estos grupos se encuentran detrás de los actos terroristas.
Asimismo, han achacado al Gobierno talibán de Afganistán su inoperancia a la hora de tomar medidas que eviten el uso de su territorio para llevar a cabo actividades terroristas. "El régimen talibán afgano no adoptó ninguna medida sustancial contra ellos", han sostenido.
"Pakistán siempre se ha esforzado por mantener la paz y la estabilidad en la región, pero al mismo tiempo la seguridad de nuestros ciudadanos sigue siendo nuestra principal prioridad", ha dictaminado el Ministerio paquistaní.
Islamabad ha reiterado su llamado a la comunidad internacional para que desempeñe "un papel positivo y constructivo instando al régimen talibán a cumplir sus compromisos", lo que considera un "acto vital para la paz y la seguridad regionales y mundiales".
AFGANISTÁN PROMETE UNA "RESPUESTA APROPIADA"
El Ministerio de Defensa de Afganistán ha condenado "enérgicamente" los ataques de Pakistán a quien ha acusado de bombardear zonas civiles y de provocar decenas de heridos en suelo afgano. Kabul ha advertido que "dará una respuesta apropiada y calculada en el momento oportuno".
"El Ministerio de Defensa Nacional condena enérgicamente esta flagrante violación y crimen de la integridad territorial nacional de Afganistán y considera este acto una clara violación del derecho internacional, los principios de buena vecindad y los valores islámicos", ha aseverado el Gobierno afgano en un comunicado publicado en redes sociales.
Afganistán ha indicado que entre los objetivos golpeados por el Ejército paquistaní también se encontraba un centro religioso. "Los ataques contra objetivos civiles y centros religiosos son una clara evidencia de las fallas de inteligencia y seguridad del ejército pakistaní, y estos repetidos ataques nunca ocultarán sus fallas internas", concluye el documento.
El ataque del sábado en Bannu ocurrió este sábado, cuando al menos dos militares paquistaníes fallecieron al detonar la carga explosiva que trasladaba un suicida del TTP en su vehículo, durante una operación militar contra el grupo en la provincia de Jíber Pastunjua. Los militares consiguieron matar a tiros al conductor pero los explosivos acabaron estallando igualmente.
CONTRAOFENSIVA DIPLOMÁTICA
De momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores afgano ha convocado al embajador paquistaní, Ubaid Ur Rehman Nizamani, para rotestar por lo ocurrido.
El Ministerio, como el resto de las instituciones talibán, "condena enérgicamente la violación del espacio aéreo afgano y el bombardeo de civiles", en lo que se trata de "una clara violación de la integridad territorial de Afganistán y un acto de provocación.
"Se le dejó claro a la parte paquistaní que proteger el territorio de Afganistán es responsabilidad legal del Emirato Islámico de Afganistán, y la responsabilidad de las consecuencias negativas de tales ataques recae en la otra parte", ha concluido el Ministerio.
La zona fronteriza con Afganistán ha sido desde hace años escenario de enorme inseguridad, especialmente a causa de los ataques por parte de los TTP en medio de acusaciones a India y los talibán afganos por su presunto apoyo a la organización, algo rechazado desde Nueva Delhi y Kabul.
El apogeo de las hostilidades ocurrió en otoño del año pasado con un cruce de bombardeos y disparos en varias zonas de la frontera durante unas violentas 48 horas del 10 y 11 de octubre. El Ejército de Pakistán cifró en 23 los efectivos fallecidos en 29 los heridos en los enfrentamientos con fuerzas y militantes afganos, además de unos 200 talibán. Los fundamentalistas afganos no confirmaron sus cifras de bajas y aseguraron en su lugar que los militares paquistaníes muertos acabaron rondando los 60.