Pakistán suspende su principal conexión ferroviaria con India por la polémica de Cachemira

Actualizado 08/08/2019 17:05:57 CET

Islamabad prohíbe la emisión de películas indias en los cines del país

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

El Gobierno de Pakistán ha anunciado este jueves la suspensión de una importante conexión ferroviaria con India, un día después de degradar las relaciones diplomáticas y suspender las comerciales por las discrepancias de ambos países vecinos en torno a la situación de la región de Cachemira.

"Hemos decidido suspender el Samjhauta Express", ha afirmado en rueda de prensa el ministro de Ferrocarriles, Rashid Ahmed, en alusión al tren que conecta la capital india, Nueva Delhi, con la ciudad paquistaní de Lahore. "Mientras yo sea ministro, el Samjhauta Express no funcionará", ha advertido.

Así, ha resaltado que los vagones de este tren serán utilizados para reforzar los servicios de pasajeros que viajan con motivo de la peregrinación a la ciudad saudí de La Meca, según la cadena de televisión paquistaní Geo TV.

"Intentaremos mejorar los horarios de trenes, la puntualidad, los vagones y la higiene", ha manifestado, antes de agregar que los que ya tuvieran comprados billetes para el Samjahuta Express recibirán su dinero.

Por otra parte, Ahmed ha advertido de que "los próximos tres o cuatro meses son muy importantes". "Pakistán aboga por la paz y no quiere guerra, pero si se lanza una guerra contra nosotros será la última", ha zanjado.

Durante la jornada, Firdus Ashiq Auan, asesora especial del primer ministro sobre Información, ha desvelado que queda prohibida la emisión de películas indias en los cines del país.

Las tensiones políticas han aumentado en los últimos días, a raíz de que el Gobierno central indio impusiese un bloqueo de comunicaciones en la Cachemira bajo su control y dejase a esta región sin el estatus especial que le permitía, entre otras cosas, elaborar sus propias leyes.

El anuncio del lunes sobre la derogación del estatus político especial de Cachemira llegó horas después de que las autoridades lanzasen una ofensiva que se saldó con el arresto de dirigentes locales y la suspensión de los servicios de telefonía o Internet.

Las tensiones se han disparado desde el 2 de agosto, a raíz de que las autoridades indias emitiesen una alerta por la posible inminencia de atentados contra el santuario hindú de Amarnath. Miles de turistas, peregrinos y trabajadores abandonaron Cachemira ante una posible violencia que India atribuye a milicias afincadas en Pakistán.

El Ministerio de Exteriores paquistaní rechazó estas acusaciones y sostuvo que "las limitaciones en Amarnath y el despliegue de tropas adicionales bajo pretextos infundados están destinados a desviar la atención internacional de los intentos de cambiar la estructura demográfica en la Cachemira ocupada por India, así como la opresión estatal y las indignantes violaciones de los Derechos Humanos".

EL CONFLICTO

Pakistán e India se disputan la región de la Cachemira histórica desde 1947 y se han enfrentado por ella en dos de las tres guerras que han mantenido desde su independencia de Reino Unido. En 1999 hubo un breve pero intenso enfrentamiento militar entre ambas potencias nucleares y desde 2003 se mantiene una frágil tregua.

En la zona operan grupos separatistas que abogan por la independencia o la unión con Pakistán. Nueva Delhi acusa a Islamabad de patrocinar estas milicias, pero los paquistaníes niegan toda implicación. Las estimaciones cifran en unos 45.000 los fallecidos debido a este conflicto desde finales de la década de 1980.

Las tensiones entre ambos países alcanzaron su máximo en los últimos años tras el atentado perpetrado el 14 de febrero en la localidad de Pulwama, en la Cachemira india, que se saldó con la muerte de 40 agentes.

La autoría del atentado fue reclamada por el grupo armado Jaish-e-Mohammad (JeM), tras lo que India acusó directamente a Pakistán de estar implicado en el ataque, lo que fue rechazado de plano por Islamabad.

En el primer semestre de 2019 han muerto más de 300 personas en la región, según los datos recopilados por el Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED). La cifra es la peor desde que empezó a recabar datos en 2016.

Para leer más