MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha asegurado que la sentencia dictada por el Tribunal Especial para Sierra Leona contra el expresidente liberiano Charles Taylor supone un "momento histórico" para la Justicia internacional y, además, representa un aviso a otros dirigentes que puedan haber cometido crímenes.
Taylor ha sido declarado culpable de crímenes de guerra y contra la humanidad, incluidos saqueos, esclavitud para la organización de matrimonios forzados, castigos colectivos y reclutamiento y utilización de niños soldados. El tribunal considera probado que apoyó con dinero y armas al Consejo Revolucionario de las Fuerzas Armadas y el Frente Revolucionario Unido durante la guerra civil en Sierra Leona.
La responsable de Derechos Humanos en el seno de la ONU ha subrayado en un comunicado que Taylor aún puede recurrir este veredicto y que, por tanto, su culpabilidad no está "plenamente establecida". "Sin embargo, independientemente del final, es sin duda un momento histórico para el desarrollo de la justicia internacional", ha dicho.
Pillay ha recordado que Taylor llegó a tener una "gran influencia" en Sierra Leona, "donde decenas de miles de personas fueron asesinadas, mutiladas, violadas, robadas y desplazadas durante años". En base a estos hechos, el expresidente liberiano "ha sido arrestado, juzgado en un proceso justo y riguroso y condenado por delitos muy graves".
El juicio contra Taylor comenzó el 4 de junio de 2007 en La Haya, pero se aplazó después de que el acusado rechazase a su defensa. Las declaraciones de los testigos comenzaron el 7 de enero de 2008 y concluyeron el 12 de noviembre de 2010, mientras que los argumentos finales no se fueron presentados hasta febrero y marzo del año siguiente.
Aunque El Tribunal Especial para Sierra Leona tiene su sede en la capital del país africano, Freetown, el juicio contra Taylor se desarrolló en La Haya por razones de seguridad.
AVISO PARA OTROS
Para Pillay, la sentencia es "inmensamente significativa" y representa un "aviso directo" a "otros jefes de Estado que están cometiendo crímenes similares o están pensando hacerlo". La Alta Comisionada de la ONU ha recordado que, desde los juicios de Nuremberg, ninguna corte internacional había sentenciado a un antiguo jefe de Estado.
En este sentido, ha recordado que el exmandatario marfileño Laurent Gbagbo y el antiguo líder serbosnio Radovan Karadzic también han sido imputados y serán sometidos a sendos juicios, mientras que sobre el actual presidente sudanés, Omar Hassan al Bashir, pesa una orden de arresto. El expresidente yugoslavo Slodovan Milosevic y el antiguo líder libio Muamar Gadafi también estaban siendo investigados en el momento de su muerte.
"Los días en que estos tiranos y asesinos en masa podían retirarse a una vida de lujo en otro país han terminado", ha alertado Pillay, para quien "hay pocas cosas más repugnantes que ver a personas con tanta sangre en sus manos vivir del dinero robado sin que las víctimas puedan tener justicia".
En este sentido, ha afirmado que la justicia es clave tanto para las víctimas como para cualquier proceso de duelo y reconciliación nacional. La Alta Comisionada ha declarado que "sólo porque su sufrimiento desaparezca de los titulares no significa que haya terminado".
"Los sierraleoneses sufrieron mucho durante el terrible conflicto que sacudió su país durante diez años y en el que se cometieron muchos crímenes horribles. Las víctimas y sus familias seguirán necesitando ayuda del actual Gobierno y de la comunidad internacional durante muchos años", ha agregado.