MADRID 19 Ene. (EUROPA PRESS) -
El descarrilamiento de un tren de alta velocidad y la posterior colisión con otro convoy, ocurrido en la tarde de este domingo en Adamuz (Córdoba), ha dejado un amplio operativo de emergencias en marcha, la suspensión de varias conexiones ferroviarias y una investigación abierta para esclarecer sus causas.
El siniestro se produjo en los desvíos de entrada a la vía 1 de la estación de Adamuz, en la línea Madrid-Córdoba-Sevilla. En ese punto, tres vagones del tren Iryo 6189, que cubría el trayecto Málaga-Puerta de Atocha, descarrilaron e invadieron la vía contigua. Por ella circulaba un tren Alvia 2384 con destino Huelva, que descarriló tras colisionar con los vagones del Iryo, lo que provocó que varios coches cayeran por un terraplén.

En el tren Iryo viajaban cerca de 300 personas, mientras que el Alvia transportaba alrededor de 200 pasajeros. El accidente se produjo en un tramo clave del eje ferroviario que conecta Madrid con Andalucía, lo que obligó a interrumpir la circulación de trenes de alta velocidad y larga distancia entre la capital y ciudades como Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva, con importantes afecciones para miles de viajeros.

Los datos del Ministerio de Transportes reflejan que los fallecimientos por accidentes ferroviarios venían mostrando una tendencia a la baja en los últimos años. La mayoría de las muertes se concentran en atropellos y accidentes en pasos a nivel, mientras que las colisiones entre trenes y descarrilamientos son poco frecuentes. En este contexto, el accidente de Adamuz es el accidente más grave provocado por un descarrilamiento desde el sucedido en Angrois (Santiago de Compostela), que dejó 80 fallecidos y 114 heridos.
Por el momento, el balance provisional del accidente de Adamuz es de al menos 39 fallecidos y 152 heridos, según han confirmado a Europa Press fuentes del Ministerio del Interior, mientras continúan las labores de atención a las víctimas y de identificación de los fallecidos.