Portugal.- El cuarto mayor templo católico del mundo fue bendecido en Fátima

Actualizado 12/10/2007 21:25:34 CET

Fátima (PORTUGAL), 12 Oct. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro) -

La nueva iglesia del Santuario Mariano de Fátima, el cuarto mayor templo católico del mundo, fue bendecida hoy durante las ceremonias de clausura del noventa aniversario de las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcillos.

El templo de la Santísima Trinidad abrió por primera vez sus trece puertas a los 9.000 fieles de once países, entre ellos España, que tuvieron el privilegio de poder asistir desde su interior a las largas ceremonias de bendición y a la colocación de la primera piedra, ofrecida en su día por Juan Pablo II, ante el altar mayor de la nueva iglesia, para que permanezca a la vista de los fieles.

La ceremonia, que coincide con la segunda mayor peregrinación del año a Fátima, estuvo presidida por el Cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, y por el obispo de Leiria-Fátima Antonio Marto. En ella estuvieron presentes las más importantes figuras del Estado portugués. El presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, el del Parlamento, Jaime Gama, y el ministro de la Presidencia, Pedro Silva Pereira. Así como representantes diplomáticos de países como Argentina, Italia y Grecia. Además de unos 250 mil peregrinos, aunque sólo 9.000 dentro del templo, procedentes de todos los puntos del globo, como Austria, Croacia, España, Estados Unidos, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Nigeria, Polonia y Suiza, entre otros.

El gran ausente de esta ceremonia fue el Papa Benedicto XVI, que no pudo asistir porque la invitación enviada hace un año llegó demasiado tarde, según explicó el obispo de Fátima. Sin embargo, el Santo Padre se hizo representar por el cardenal Tarcisio Bertone.

En la carta que entregó a Bertone, el Papa se muestra seguro de que tanto el clero como el pueblo portugués "dedicaran sus energías a la obra de la evangelización".

"A todos los fieles que están en Portugal o que llegaron en peregrinación a aquel lugar sagrado, los acompañamos con nuestra bendición, suplicando a Dios omnipresente para que, sustentados por la protección materna de la Bien Aventurada Virgen maría, puedan observar más diligentemente, en la vida de cada día, el precepto del Amor", escribió el Papa en la carta en la nombró al Secretario de Estado del Vaticano su representante en las ceremonias de hoy en Fátima.

Pero además, el Sumo Pontífice no quiso dejar de involucrarse en las celebraciones de este noventa aniversario de las apariciones de Fátima y de la bendición del nuevo templo, por ello, el domingo, a través del satélite, dirigirá un mensaje a los peregrinos reunidos en el Santuario Mariano, que rondan los 250.000. En su mensaje el Papa podría hacerles la promesa de visitar Fátima. Al menos, según declaró a la emisora católica Radio Renascença, el cardenal Bertone, Benedicto XVI incluyó a Fátima en su ruta de viajes deseados.

EL NUEVO TEMPLO

El templo que hoy fue bendecido fue realizado por el arquitecto griego Alexandros Tombazis, tiene capacidad para nueve mil peregrinos y ha costado cerca de 80 millones de euros que han sido financiados por los fieles.

En esta nueva iglesia está muy presente el espíritu de Juan Pablo II. Fue el Santo Padre el que ofreció la primera piedra para esta Iglesia de la Santísima Trinidad, que hoy se colocó enfrente del altar, ya que el Santuario decidió que cumpliría mejor su misión si permanece a la vista de los files.

Pero la presencia de Juan Pablo II no acaba ahí. Mañana se inaugurará la nueva ubicación de la estatua del fallecido Sumo Pontífice que peregrinó a Fátima en 1982, 1991 y en 2000, año en el que beatificó a los pastorcillos Francisco y Jacinta Marto. La estatua estará situada en las proximidades de la Cruz Alta, en el atrio del lado norte exterior de la nueva Iglesia, junto a las de Pío XII, Pablo VI y el obispo José Alves Correia da Silva.

La idea de una nueva iglesia surgió con el objetivo de acoger a más fieles, una vez que la basílica del Santuario se había quedado pequeña. En Fátima se reciben unos 800.000 peregrinos al año.

El templo es ovalado, sin columnas y con poca altura. Cuenta con trece puertas, cinco capillas de reconciliación y dieciséis confesionarios que giran alrededor de la nave principal. Cumpliendo con la finalidad de acoger y ayudar a los feligreses, se han construido espacios comunes, entre ellos un café, destinados a la reflexión y el descanso de los más de 4.000 grupos de peregrinos que pasan por allí cada año. En esta zona se puede contemplar un mural de gran dimensión de azulejos dibujados por el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira, autor de la ampliación del paseo del Prado en Madrid, entre otras obras en España.

El altar mayor está decorado con un panel de 500 metros cuadrados realizado con azulejos y aplicaciones en cuatro tipos de oro diferentes, que representan la Jerusalén que describe el libro del Apocalipsis. También se pueden observar a Francisco, Jacinta y Lucía, los tres pastorcillos a los que supuestamente se les apareció la Virgen.

Un cristo de gran dimensión preside el altar junto con una escultura de la Virgen de Fátima que lleva los brazos abiertos, un rosario y la señal del corazón.

FRANCISCO Y JACINTA NO SERÁN SANTIFICADOS

El único asunto que está enturbiando estas celebraciones es la noticia de que los dos pastorcillos que ya son beatos, Francisco y Jacinta, no serán canonizados por ahora. El proceso ha sido paralizado porque los médicos del Vaticano no consideran probado que hayan realizado un milagro. Por eso es necesario esperar a que aparezca otro, tal como anunció el presidente de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal portugués, José Saraiva Martins.

El supuesto milagro que sustentaba este proceso de canonización era la cura de un niño, hijo de emigrantes portugueses en Suiza, que sufría de diabetes. En mayo de 200, cuando presenciaba en directo por televisión las ceremonias de beatificación de los dos pastorcillos en Fátima, presididas por Juan Pablo II, la madre del niño acercó su cabeza a la pantalla de la televisión rezando por su cura. Después la diabetes desapareció.

El problema planteado por los médicos del Vaticano es que existe la posibilidad de que la diabetes que sufría el pequeño era de un tipo que es curable por lo que habría una explicación científica de cura, ya que cuando la enfermedad es congénita hay casos de evolución favorable sin necesidad de tomar medicamentos, argumentan.

Ahora se espera la autorización del Vaticano para abrir el proceso de beatificación de Sor Lucía, la tercera de las videntes que fallecieron en 2005. Ya ha sido presentado el pedido de anticipación de plazo canónico de cinco años tras la muerte.

La Virgen de Fátima se apareció a los niños Francisco, Jacinta y Lucía por primera vez el 13 de mayo de 1917 y lo repitió los días trece de los siguientes ocho meses. La Virgen les reveló tres secretos. Los dos primeros vaticinaban el final de la I Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda. Así como la muerte a temprana edad de dos de los niños, Jacinta y Francisco. El tercero, estaba relacionado con el atentado que sufrió Juan Pablo II en 1981.