En RCA, la violencia remite pero la paz aún no se instala

R.Centroafricana.- En RCA, la violencia remite pero la paz aún no se instala
REUTERS / BAZ RATNER - Archivo
 
Actualizado 07/05/2019 11:02:11 CET

Aunque el acuerdo se está cumpliendo, aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de desmovilización y desarme

Los ataques contra las organizaciones humanitarias persisten y las necesidades de la población aún son ingentes

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

La violencia se ha reducido en República Centroafricana (RCA) desde que el Gobierno y catorce grupos armados firmaron un acuerdo en febrero y aunque esto debería ser una buena noticia, especialmente para los 4,5 millones de centroafricanos que desde hace más de cinco años sufren el conflicto, un alto el fuego generalizado es aún una quimera y con ello la ansiada paz.

El 6 de febrero, el Gobierno de Faustin Archange Touadéra y catorce grupos armados, que desde finales de 2013 mantenían sumido al país en un conflicto que ha dejado a 656.000 desplazados internos y 590.000 refugiados, firmaron un acuerdo de paz por el que algunos líderes de las facciones armadas se han integrado en el Ejecutivo, aunque el proceso no ha estado exento de polémica y fue necesario un encuentro en Adís Abeba para limar asperezas.

"El acuerdo está siendo respetado pero también hay mucho por hacer", asegura a Europa Press el portavoz de la Misión de la ONU en RCA (MINUSCA), Vladimir Monteiro, que reconoce que una de las tareas pendientes y más prioritarias es el inicio del proceso de desmovilización, desarme y reinserción (DDR) de los combatientes.

Pero por lo pronto, resalta, "uno de los principales resultados en estos tres meses transcurridos es la reducción del nivel de violencia". "No significa que la violencia se haya detenido por completo pero se ha reducido de forma drástica en todas partes", añade Monteiro.

El director de programas de Oxfam en el país, Mass Bwikanye, coincide. "Existe una percepción de respiro en el país", explica a Europa Press, subrayando que aunque los ataques relacionados con los grupos armados se redujeron en un 7 por ciento desde que comenzó el año, "los ataques contra las organizaciones humanitarias continúan".

Entre enero y marzo, según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), ha habido 70 incidentes que han afectado a organizaciones humanitarias, frente a los 65 que hubo en este mismo periodo en 2018. Como resultado de ellos, dos trabajadores humanitarios murieron y otros diez resultaron heridos. Este balance no incluye a un enfermero de Médicos Sin Fronteras (MSF), asesinado en abril cerca de Batangafo.

Los ataques de los últimos meses, subraya el responsable de Oxfam en declaraciones a Europa Press, son menos que los que hubo a finales de 2018, pero "esperamos un declive más significativo con el acuerdo de Jartum", incide.

TÍMIDO RETORNO DE DESPLAZADOS

Según fuentes de la ONU, la esperanza suscitada por el acuerdo de paz, aunque es el octavo firmado entre las partes, ha provocado "pequeños retornos, tímidos" de algunos desplazados a sus lugares de origen, así como otros "retornos pendulares" de quienes regresan para ver cómo están sus casas y tierras, pero aún permanecen en los campos de desplazados. Sí que se ha constatado que ahora son más los refugiados que regresan que los que salen del país.

Además, en muchos casos no se dan las condiciones para el retorno, ya que sus casas han quedado destruidas o han sido ocupadas, no tienen acceso a servicios básicos como la educación o la salud, servicio este último que principalmente ofrecen ONG y agencias de la ONU, y además carecen de sus medios de vida.

Otro factor preocupante que ha detectado la ONU es el del incremento de los casos de violencia sexual, principalmente en la zona de Kaga Bandoro (norte), sin que por ahora esté claro el motivo. Desde Naciones Unidas, según las fuentes, se está trabajando para que haya una "mejor respuesta" ante este problema.

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La aplicación del acuerdo de paz alcanzado en Jartum gracias a la mediación de la Unión Africana no está exenta de retos, como reconoce el portavoz de la MINUSCA. El primero de ellos el de la financiación, si bien los socios internacionales se han comprometido a respaldarlo. Y en segundo lugar, explicar y hacer comprender en qué consiste lo acordado, señala.

"Los grupos armados y mucha gente aún no saben de qué trata este acuerdo" por lo que el Gobierno, con apoyo de la ONU, está llevando a cabo una estrategia de comunicación para explicar su contenido. Uno de los aspectos que más críticas ha generado es el de la posible impunidad de los miembros de los grupos armados, máxime cuando los líderes de algunos de ellos han sido nombrados para cargos gubernamentales.

"LAS VÍCTIMAS NO SERÁN OLVIDADAS"

"En el documento no hay ninguna referencia a una amnistía", recalca Monterio, que incide en que sí que se habla de justicia transicional y reconciliación. "Las víctimas no serán olvidadas", ha asegurado, subrayando que "la justicia tiene sus propios ritmos y el proceso político los suyos, no estamos diciendo que esta gente no rendirá cuentas".

Monteiro recuerda que "la participación de líderes de los grupos armados en el Gobierno es parte de un proceso inclusivo para asegurar que la violencia cesa en todo el país y regresa la estabilidad en RCA". Las víctimas "tienen que entender que no estamos promoviendo la impunidad" pero este acuerdo es el que puede permitir que los desplazados y refugiados regresen y que los grupos armados se desarmen y desmantelen.

"Esto no es algo para el Gobierno y los catorce grupos armados sino para toda la población", recalca, insistiendo en que el acuerdo es una "oportunidad" que el país y los centroafricanos deberían "aprovechar". Por ello, pide a "los grupos armados que respeten su compromiso, al Gobierno que siga adelante con los compromisos realizados y a la comunidad internacional que mantenga su apoyo".

"Nosotros realmente esperamos que este acuerdo de paz lleve a una paz duradera", afirma por su parte Bwikanye. "Por encima de todo, nuestro deseo es que este acuerdo estabilice el entorno de seguridad para que los actores humanitarios podamos llegar a las zonas más vulnerables", incide.

Por lo pronto, sin embargo, no se han detectado cambios en el plano humanitario. "Los desplazados siguen en los puntos para desplazados", subraya el responsable de Oxfam, si bien considera que con el acuerdo "un retorno a sus localidades podría ser posible pronto".

Pero antes de nada, "los desplazados están a la espera de garantías sobre su seguridad, una vez regresen a sus localidades, así como la reconstrucción de sus casas destruidas durante el conflicto", sostiene Bwikanye.

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PROBLEMAS DE ACCESO DE LAS ORGANIZACIONES HUMANITARIAS

Para las ONG "uno de los principales retos sigue siendo el acceso a las zonas de retorno" ya que "ladrones, secuestradores de coches y el mal estado de las carreteras complican sus movimientos", explica el responsable de Oxfam. Y sobre todo lo que hace falta son fondos, recalca.

Según la ONU, el 63 por ciento de la población de RCA necesita ayuda humanitaria, pero el año pasado solo se recibieron el 50 por ciento de los fondos solicitados, lo que cubrió menos del 50 por ciento de las necesidades, lamenta Bwiyanke. "Hay que movilizar más fondos y cubrir al menos el 90 por ciento de las necesidades", pero en lo que va de año solo se ha recibido el 28 por ciento, subraya.

Durante su visita en abril al país, el secretario general adjunto de la ONU encargado de las Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, dejó claro que "negociar un acuerdo de paz y firmarlo es solo una etapa". Pero, "la violencia ya no tiene cabida en la etapa en la que se encuentra ahora República Centroafricana", remachó. Eso esperan también los centroafricanos.

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