MADRID, 2 Ene. (Médicos Sin Fronteras, MSF) -
La familia de Moses se ha visto duramente golpeada por el ébola. Cuatro de sus familiares fueron contagiados con el virus. Su padre y hermano murieron, pero Moses y su hermana han sobrevivido. Moses fue dado de alta recientemente del centro de gestión de ébola de MSF en Bo, Sierra Leona, y realizó su viaje de vuelta a sus localidad natal acompañado por la promotora de salud de MSF Esmee de Jong.
"Acabamos de comenzar a acompañar a los pacientes de vuelta a casa", cuenta Esmee. "Los pacientes que se han recuperado a menudo tienen grandes dificultades en ser aceptados de nuevo en sus comunidades. Es muy importante que vayamos con ellos para explicar a la gente que no son peligrosos. También queremos demostrar a la gente que se puede sobrevivir al ébola, pero esto no es muy conocido", añade.
A veces, incluso las personas implicadas en la respuesta frente al ébola se sorprenden al descubrir que es posible recuperarse de la enfermedad.
"Partimos a primera hora de la mañana", relata Esmee, "y en nuestro camino hacia la pequeña localidad donde vive Moses, nos topamos con un equipo de alerta, que sigue los casos sospechosos de ébola. Nos paramos para conversar con ellos y los preguntaron qué hacíamos tan lejos del centro de tratamiento. Cuando les dijimos que llevábamos a un paciente recuperado a casa, no se lo podían creer. Uno de ellos miró al coche y reconoció a Moses: '¡Yo os lo llevé, está vivo!' Estaban tan contentos de verle y atónitos de que alguien pudiera recuperarse del ébola".
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Moses es un maestro, un hombre importante en su comunidad, y cuando llegó a casa, toda la localidad acudió para darle la bienvenida. "Cuando llegamos a la localidad, fue una fiesta", afirma Esmee. "Todas las mujeres le rodearon y Moses realmente tuvo que tranquilizarlas. Yo estaba tan conmocionada por el amor y la aceptación total que mostraron; esto es algo realmente poco frecuente", añade.
Dos días después, la hermana de Moses fue declarada curada, y Esmee también la acompañó de vuelta a casa. "Todo el mundo estaba cantando y bailando. Apenas podíamos salir del coche. Fue un momento bonito", cuenta Esmee.
NO SIEMPRE HAY CÁLIDAS BIENVENIDAS
Pero los supervivientes del ébola no siempre reciben estas cálidas bienvenidas. "Desgraciadamente no siempre es así", reconoce Esmee. "Recientemente llevamos de vuelta a Francis, otro paciente que se había recuperado del ébola. En su localidad, la gente era muy reacia a recibirle de vuelta a la comunidad. Él y su hermano fueron acusados de brujería", precisa.
"Lo que más me sorprendió fue el temor y la negación de la enfermedad", afirma Esmee. "Parecía que la negación era su modo de protegerse a sí mismos", añade.
Esmee y el equipo de protección explicaron a los habitantes que Francis ya no era contagioso. "Hablando y mostrando a la comunidad que podemos tocarle, espero que hiciéramos más fácil para él ser aceptado de vuelta. Francis estaba realmente contento de que hubiéramos ido con él y nos dio las gracias muchas veces", recuerda.
Hablar con los residentes también da al equipo la oportunidad de educar a la gente sobre el ébola: sobre cómo protegerse de la enfermedad y qué hacer si enferman. Los propios supervivientes desempeñan un papel importante animando a la gente con síntomas de ébola a buscar tratamiento temprano y darse la mejor opción de conseguuir la plena recuperación, algo que ayuda a evitar que infecten a otros.
"Queremos mostrar a la gente que los supervivientes no son peligrosos y dar a la gente esperanza mostrando que es posible sobrevivir al ébola", resume Esmee.