Takaichi busca blindar su visión presupuestaria y militar para impulsar la nueva era de Japón

La primera ministra apuesta por aprovechar su alta popularidad para consolidar sus reformas e insiste en acabar con la Constitución pacifista japonesa

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. - Europa Press/Contacto/Rodrigo Reyes Marin
Europa Press Internacional
Publicado: domingo, 1 febrero 2026 10:15

MADRID, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

Sanae Takaichi tiene una visión muy clara del futuro que desea para Japón: la primera ministra, ultraconservadora y a menudo polémica, busca blindar en las elecciones de la próxima semana su visión presupuestaria y militar para impulsar la nueva era japonesa en un contexto geopolítico cada vez más desafiante.

Sin aparentes aliados de cara a las elecciones previstas para el 8 de febrero y convocadas de forma anticipada, el Partido Liberal Democrático (PLD) reivindica la importancia de hacerse con una mayoría holgada que facilite los trámites parlamentarios y permita a la mandataria --la primera mujer de la historia en ocupar la Jefatura de Gobierno de Japón-- apuntalar finalmente sus reformas políticas.

A medida que hace frente a nuevas alianzas opositoras y a la pérdida de los apoyos del tradicional socio de gobierno, Komeito, Takaichi espera que su alta popularidad sea suficiente para granjearle los apoyos necesarios a pesar de que lleva tan solo tres meses en el poder.

Oriol Farrés, coordinador del Anuario Internacional CIDOB, aventura que su nivel de aprobación podría llevarla a "ganar legitimidad en las urnas y ampliar el apoyo a su partido para gobernar más cómodamente o de manera más autónoma", pero advierte de que, igualmente, "se trata de una apuesta peligrosa ya que la decisión ha sido recibida muy negativamente por el electorado".

De hecho, la popularidad de Takaichi ya se ha resentido; la primera ministra cuenta ahora con un 67% de los respaldos, frente al 75% con el que contaba el pasado mes de diciembre, unos datos que reflejan que es la primera vez que su índice de popularidad baja del 70% desde que llegó al cargo.

Farrés explica a Europa Press que, sin embargo, "a su favor está que no se divisan alternativas fuertes, al menos de momento". "La Alianza Reformista de Centro va en segundo lugar y aun así ronda solo el 13% en las preferencias de los encuestados, lo que se explica por ser una coalición recién formada, aunque su agenda de centro amplio parece bastante alineada con las prioridades de la sociedad japonesa", detalla.

"La deriva no es positiva en cuanto a la popularidad (de Takaichi), pero eso no significa que vaya a tener malos resultados, sino que es posible que aumente (más si cabe) la abstención. No debemos olvidar que la composición de la Cámara le viene heredada de unos muy malos resultados, por lo que parece difícil que puedan empeorar significativamente", apunta.

Las últimas elecciones celebradas en julio de 2025 supusieron un batacazo para su formación, y, pese a que se pudo mantener en el poder, acabo propiciando entre otras cuestiones, la dimisión del ex primer ministro Shigeru Ishiba.

DIFICULTADES PARA UN PARTIDO FRAGMENTADO

Aunque todo apunta a que el fragmentado PLD logrará mejorar su posición en el Parlamento, todavía no está claro que cuente realmente con facilidades para alcanzar los tan ansiados 261 escaños --desde los 233 que posee en la actualidad-- para lograr una mayoría reforzada a la que aspira para avanzar en su agenda política.

"Ese parece un objetivo lejano. La incógnita es si la opositora alianza centrista es capaz de llevar su mensaje al electorado y qué resultado puede obtener en tan poco tiempo", sostiene Farrés, que estima que, de momento, Takaichi "no ha podido demostrar demasiado".

A pesar de la insistencia de la primera ministra a la hora de convocar estos comicios, son muchos los que consideran que el gasto militar japonés aumentará "en cualquier caso" e independientemente de lo que suceda tras la cita electoral, especialmente debido a las presiones externas. "La prioridad para los electores es económica, principalmente la inflación", apunta Farrés, que sí considera que Takaichi "jugará fuerte en cualquier caso".

La cuestión del rearme de Japón ha ido afianzándose a medida que crece la presión ejercida desde Estados Unidos y a pesar de que, a todas luces, no supone una prioridad para muchos japoneses, más preocupados en un principio por cuestiones económicas y demográficas.

Respecto a sus relaciones con Corea del Sur, Farrés considera que se está produciendo un acercamiento, algo que genera malestar en China, un país que ha criticado duramente la postura de Tokio sobre Taiwán. "Ese es el tema más delicado y es el que está detrás de la discordia actual", afirma. "Estamos viviendo una escalada de tensión y de declaraciones debido a movimientos de fondo como la asertividad de China en sus reclamaciones y la modernización de su Ejército", añade a Europa Press.

A esto se suma, además, la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos, que trata de reforzar sus alianzas para que los países de la zona aumenten su gasto en defensa. "El coste de un enfrentamiento con China en torno a Taiwán es enorme (para Estados Unidos), aún más en solitario", incide Farrés.

La tensión ha aumentado en la zona, especialmente después de que Takaichi apuntara a una posible reacción militar japonesa si China interviene en Taiwán, un territorio que considera una provincia más bajo su soberanía. Con estas palabras, la mandataria nipona ha desatado una crisis que ha derivado en el cruce de acusaciones y que ha llevado a Pekín a exigir disculpas por su parte.

Por contra, Takaichi sigue insistiendo en que Japón "no podría mirar para otro lado" si se produjera un conflicto en la zona, unas palabras que parecen más un gesto deliberado de apoyo hacia Washington. Sobre la idea de que esto derive en un enfrentamiento, Farrés aclara que las posibilidades son bajas debido al "coste elevadísimo" que esto acarrearía a nivel global.

REFORMA CONSTITUCIONAL

La primera ministra de Japón no renuncia de momento a su objetivo de reformar la Constitución, un asunto para el que parece no haber de momento consenso entre la población, pero con el que sigue la estela de predecesores conservadores como Shinzo Abe. Esto pondría fin a la era pacifista del país, iniciada inmediatamente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Tokio renunció "para siempre" a la guerra como "derecho soberano" y que limita significativamente los movimientos de sus tropas.

Esta posible reforma ha suscitado críticas entre la población japonesa durante años y es, generalmente, punto de fricción dada la significativa división existente en la sociedad, habida cuenta de que sitúa al país al borde del belicismo.

"Creo que no existe consenso social, y con los equilibrios actuales y a corto plazo ese objetivo es imposible. No obstante, existe un consenso creciente entre los partidos políticos sobre la reforma legislativa y sobre cómo definir las situaciones que permitirían actuar a Japón en su legítima defensa o, más concretamente, en defensa de un aliado, que es el punto más ambiguo", afirman desde el CIDOB.

No es la primera vez que el partido gubernamental trata de sacar adelante una propuesta que permita renunciar al artículo 9 de la Constitución, si bien su anterior socio de coalición, el partido Komeito, se mostraba reticente a introducir medidas de este tipo. El Gobierno actual defiende la encajar una "cláusula de emergencia" que permita poner en marcha medidas necesarias ante un "desastre o un ataque armado".

Para sacar adelante la reforma, es necesario contar con el apoyo de dos tercios en la Dieta de Japón, además del aval de la mayoría de la población en un referéndum nacional celebrado a posteriori.

Así, en uno de sus discursos antes de convocar estas elecciones, Takaichi defendió la necesidad de hacerlo "en este preciso momento", al considerar que debe contar con la aprobación de la población para impulsar, con contundencia y los apoyos suficientes, aquellas reformas que permitan a Japón entrar en una nueva era a medida que el escenario político cambia drásticamente.

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