MOSCÚ 29 Ago. (Reuters/EP) -
La terrorista suicida que perpetró un atentado bomba en la región rusa de Daguestán, matando a un clérigo musulmán moderado y a otras seis personas, era una mujer de etnia rusa que era viuda y esposa de milicianos islamistas, según han informado este miércoles las autoridades,
Said Atsayev, el conocido clérigo sufí que falleció en el atentado a los 74 años de edad, era muy crítico con el islam violento. Aminat Kurbanova se hizo pasar por uno de los peregrinos que lo estaban visitando en su casa y detonó su cinturón de explosivos, que tenía clavos y pequeñas bolas de metal, causando su propia muerte, la de Atsayev y la de otras seis personas, incluido un niño de once años.
Una fuente de las fuerzas de seguridad ha precisado que la mujer tenía entre 29 y 30 años, que nació con el apellido Saprykina pero luego se convirtió al islam y que estaba casada con un miliciano islamista. Sus dos maridos anteriores, que también eran milicianos, murieron de forma violenta, según la fuente.
Las misiones suicidas llevadas a cabo por viudas de milicianos, conocidas como las 'Viudas Negras', es algo característico de grupos guerrilleros de Chechenia y otras regiones vecinas cuya población es mayoritariamente musulmana. Aunque algunas personas de etnia rusa han luchado junto a los islamistas en el Cáucaso Norte, el asesinato de Atsayev (también conocido como el jeque Said Afandi al Chirkavi) parece ser el primer caso en el que se inmola un terrorista de esa etnia.
El atentado del lunes ocurrió mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, se encontraba de visita en Tatarstán, una región musulmana del centro del país. Allí hizo un llamamiento a la concordia entre las distintas religiones y etnias para hacer frente al extremismo.
En la portada del periódico 'Kommersant' se puede leer el titular 'En Daguestán, vuelan por los aires un jeque y la paz'. Según el diario, 80.000 personas asistieron al funeral de Atsayev en su localidad natal. Este clérigo, que era una figura muy respetada, contribuyó a que algunos musulmanes salafistas radicales alcanzasen un acuerdo de reconciliación este año.
Su muerte ha hecho que aumente la tensión en Daguestán, donde se producen ataques casi a diario. Estos son perpetrados por grupos insurgentes que siguen activos en el Cáucaso Norte tras las dos guerras postsoviéticas que enfrentaron al Kremlin contra los separatistas chechenos.
También en Daguestán, un guardia del Servicio de Fronteras mató a tiros a siete compañeros en un puesto fronterizo este martes antes de que lo mataran a él. Algunos medios rusos han sugerido que el agresor podría haber sido reclutado por milicianos islamistas.