Actualizado 02/07/2015 12:53 CET

Un tribunal paquistaní ratifica la pena de muerte por blasfemia dictada contra Asia Bibi

LAHORE (PAKISTÁN), 16 Oct. (Reuters/EP) -

Un tribunal paquistaní ha ratificado sete jueves la pena de muerte dictada contra Asia Bibi, una mujer cristiana acusada de blasfemia, según ha anunciado su abogado, en un caso que atrajo la atención internacional después de que dos conocidos políticos que intentaron ayudarla fueran asesinados.

En 2010, Asia Bibi, madre de cuatro hijos, se convirtió en la primera mujer en ser condenada a muerte en virtud de la controvertida ley que penaliza la blasfemia en Pakistán. Presuntamente, la mujer hizo comentarios despectivos sobre el islam después de que sus vecinos pusieran objeciones a que bebiera agua de su vaso porque no era musulmana.

El abogado de Bibi, Naeem Shakir, ha dicho que su cliente estuvo inmersa en una disputa con sus vecino y que los que le acusan se han contradicho entre sí. Dos testigos presuntamente implicados en el incidente no se presentaron en el tribunal, ha precisado. Un líder religioso que sí se presentó, dijo que aunque no había estado presente Bibi se confesó delante suyo.

"Esperaba la decisión contraria", ha afirmado Shakir. "Presentaremos una apelación ante el Tribunal Supremo de Pakistán en unos días", ha adelantado.

Por su parte, Gulam Mustafa, abogado del demandante, ha considerado que la decisión del tribunal es la correcta. "El abogado de Asia intentó demostrar que el caso se había registrado por enemistad personal pero no consiguió probarlo", ha afirmado.

Tras el arresto de Bibi en 2010, dos políticos paquistaníes que trataron de intervenir en su nombre fueron asesinados a tiros, uno de ellos por su propio guardaespaldas. Los abogados le lanzaron pétalos de rosa cuando apareció ante el tribunal y el juez que le condenó por asesinato tuvo que huir del país.

La pena por blasfemia es la muerte, aunque solo una persona ha sido ejecutada desde que Pakistán impuso una moratoria de facto sobre la pena capital en 2008. Este año ha registrado una cifra récord de casos de blasfemia así como un incremento de la violencia contra los acusados, muchos de los cuales son linchados en público.