Archivo - El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmud Ali Youssouf, durante una rueda de prensa en la capital de Etiopía, Adís Abeba, en octubre de 2025 (archivo) - Europa Press/Contacto/Michael Tewelde - Archivo
MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Unión Africana (UA) ha expresado su preocupación por "el deterioro de la seguridad" en Sudán del Sur tras los últimos combates en el estado de Jonglei y ha alertado de que estos hechos son contrarios al acuerdo de paz firmado en 2018 entre el presidente, Salva Kiir, y el antiguo líder rebelde, Riek Machar, tras un conflicto desatado después de la independencia del país en 2011, por lo que ha reclamado "contención" a las partes.
El presidente de la Comisión de la UA, Mahmud Ali Youssouf, ha mostrado su "gran alarma" por la "retórica incendiaria" y unas acciones que "suponen un riesgo de más violencia y de poner a la población civil, incluidas mujeres y niños, frente a un mayor riesgo".
"Estos acontecimientos van contra la letra y el espíritu del Acuerdo Revitalizado sobre la Resolución del Conflicto en Sudán del Sur", ha dicho, en referencia al citado pacto de 2018, al tiempo que ha reiterado que "la protección de los civiles sigue siendo una responsabilidad fundamental de todas las partes en conflicto".
Así, ha manifestado que, si bien las autoridades sudanesas han expresado en varias ocasiones su compromiso con el proceso de paz, hay "graves preocupaciones" por las "violaciones del alto el fuego permanente y su impacto negativo sobre la situación humanitaria", según un comunicado publicado por el organismo.
Ali Youssouf ha reclamado por ello a las partes en conflicto que "ejerzan la máxima contención, reduzcan inmediatamente las tensiones y cumplan totalmente con sus obligaciones" con el acuerdo de paz. "Esto incluye un respeto estricto al acuerdo de alto el fuego, el respeto a los mecanismos pactados para compartir el poder y la vuelta a una toma de decisiones inclusiva y basada en el consenso", ha argüido.
En esta línea, ha solicitado a las partes que "pongan los intereses del pueblo de Sudán del Sur por encima de cualquier otra consideración" y que "resuelvan sus diferencias a través del diálogo y los medios pacíficos, de cara a garantizar una finalización exitosa del periodo de transición" abierto tras el acuerdo de 2018.
Por su parte, el ministro de Información y portavoz del Gobierno de Sudán del Sur, Ateny Wek Ateny, ha descartado que haya una guerra activa en el país y ha argumentado que el Ejército está embarcado en una "operación defensiva" frente al Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO) de Machar.
"No estamos en guerra", ha dicho. "Es una operación defensiva destinada a detener el avance de elementos armados y proteger a los civiles", ha agregado, al tiempo que ha esgrimido que el Ejército tiene el mandato de defender la integridad territorial y proteger a los civiles.
De esta forma, ha hecho hincapié en que las autoridades están comprometidas con el acuerdo de 2018 y ha añadido que el pacto "no ha colapsado". "El SPLM-IO es una institución, no una persona, y sigue existiendo en el marco del acuerdo", ha manifestado, antes de reclamar al grupo que ponga fin a las hostilidades para evitar un mayor deterioro del periodo de transición.
COMBATES EN JONGLEI
El Ejército de Sudán del Sur anunció durante el fin de semana una ofensiva contra los rebeldes en Jonglei y emitió una orden de evacuación en tres condados para la retirada de civiles, 'cascos azules' de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) y trabajadores de organizaciones humanitarias.
Asimismo, un alto cargo del Ejército, el general Johnson Olony, pidiera a los militares que "no perdonen vidas" en su ofensiva en Jonglei, expresión de un conflicto étnico entre los nuer, a los que pertenece Machar, y la etnia dinka de Kiir. Así, reclamó a las tropas que "no perdonen ni una vida, ni a una persona mayor, ni a las gallinas", provocando críticas de la UNMISS y Naciones Unidas, a las que ahora se suma la UA.
El conflicto en Sudán del Sur estalló en febrero de 2025, cuando la milicia White Army (Ejército Blanco) lanzó una ofensiva contra el Ejército sursudanés en la ciudad de Nasir, en el estado de Alto Nilo --cerca de la frontera con Etiopía-- y conquistó temporalmente la localidad antes de ser expulsados por los militares al mes siguiente.
La situación llevó a las autoridades a poner bajo arresto domiciliario a Machar tras acusarle de conspirar contra la seguridad del Estado, por lo que el SPLM-IO denunció una violación del acuerdo de paz y advirtió con el riesgo de un conflicto a gran escala si su líder no era puesto en libertad. Posteriormente, el antiguo líder rebelde fue imputado por asesinato, traición, conspiración, financiación del terrorismo, actos contra las autoridades estatales y crímenes contra la humanidad.
La situación derivó en un aumento de los combates en otros puntos del país, en una crisis que llega además después de que Kiir promulgara en septiembre de 2024 una enmienda a la Constitución de 2011 para extender otros dos años el periodo de transición, una medida criticada por la comunidad internacional, que reclamó a Yuba avances para la aplicación de la totalidad del acuerdo de paz de 2018, dado que aún no se han materializado algunos de los compromisos, incluida la celebración de elecciones.