BRUSELAS 2 May. (EUROPA PRESS) -
Los europeos ya pueden vivir en cualquier país de la UE sin necesidad de permiso de residencia y tendrán más facilidades para reagrupar a su familia gracias a la entrada en vigor de la nueva directiva sobre el derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente sobre el territorio de los Estados miembros.
Pese a que el 30 de abril venció el plazo para adaptar la directiva a las legislaciones nacionales, de momento sólo Austria, Eslovenia y Eslovaquia han cumplido. Reino Unido, Dinamarca, España y Francia están en trámites, mientras que Bélgica, Italia, Finlandia y Luxemburgo ya han anunciado que no llegarán a tiempo, según explicó el vicepresidente de la Comisión y responsable de Justicia, Libertad y Seguridad, Franco Frattini.
No obstante, precisó que la norma es ya obligatoria incluso para los Estados miembros que no la han transpuesto porque, según la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, cuando una directiva es clara, transparente e incondicional se aplica no sólo a los Estados miembros sino también a las personas. "Todos los Ayuntamientos y todas las regiones están obligadas a reconocer y garantizar estos derechos individuales incluso aunque en ese Estado miembro la directiva no se haya transpuesto todavía", dijo Frattini, que enfatizó que los ciudadanos pueden recurrir a los tribunales nacionales en caso de incumplimiento.
Un total de 7 millones de europeos viven ya en otro Estado miembro de la UE, por lo que la directiva es un "hito" en el proceso de consolidación de la "ciudadanía europea". El vicepresidente subrayó que otorga ventajas "reales y concretas". En primer lugar, la reducción de las formalidades burocráticas al establecerse en otro país. Los ciudadanos europeos ya no estarán obligados a tener un permiso de residencia del Estado miembro de acogida. Bastará con un simple registro ante las autoridades competentes en los países que lo crean necesario.
No obstante, se mantiene la obligación de acreditar un trabajo o recursos suficientes para sobrevivir, y de tener un seguro médico completo para no convertirse en una carga para el sistema de seguridad social de destino. Esta obligación desaparece al cabo de 5 años de residencia ininterrumpida en el país de acogida, cuando los ciudadanos de la UE adquirirán un derecho de residencia permanente sin condiciones. Asimismo, la directiva da garantías contra expulsiones, que sólo serán posibles por motivos de orden público y seguridad pública.
Por otro lado, se extienden los derechos al reagrupamiento familiar de los ciudadanos de la Unión a la pareja registrada que proceda de un país tercero, a condición de que el Estado de acogida la considere equivalente al matrimonio. En los casos hay equivalencia, por ejemplo en las parejas homosexuales, Frattini explicó que el país en cuestión tiene la obligación de facilitar la entrada y la residencia. Por primera vez, los miembros de la familia tendrán derechos autónomos de residencia en caso de divorcio o muerte del ciudadano de la UE.
La nueva directiva reúne en un único instrumento legislativo las disposiciones de 9 directivas y un reglamento, así como la jurisprudencia en la materia, con lo que el derecho a la libertad de circulación y de residencia será más transparente y fácil de aplicar, tanto para los ciudadanos como para las administraciones. Además, se aplica a todas las categorías de trabajadores.