MADRID 23 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha denunciado que los ataques con drones registrados este pasado 20 de septiembre en la localidad sudanesa de Shikan, en Kordofán Norte, han provocado la destrucción de más de 330.000 recursos educativos que debían llegar a los centros escolares para el nuevo curso escolar.
Entre los materiales afectados se encuentran más de 292.000 libros de texto, unos 40.000 ejemplares destinados al refuerzo de lengua árabe y matemáticas, además de otros recursos didácticos, cuya distribución estaba programada para comenzar en octubre de 2026, coincidiendo con el inicio del año académico.
El material tenía como destino, entre otras, las escuelas de las localidades de Bara Oeste, Bara y Um Dam, y su pérdida compromete el acceso a recursos de aprendizaje a miles de niños y niñas en una zona que ya afronta dificultades considerables para garantizar la continuidad de la educación debido al conflicto.
Así las cosas, la representante de UNICEF en Sudán, Angela Kearney, ha advertido de las consecuencias que tendrá la destrucción de los suministros escolares. "Supone un revés para los niños en un momento en el que se está haciendo todo lo posible para que vuelvan a las aulas", ha lamentado.
Kearney ha recordado además que numerosos menores han visto interrumpida su escolarización durante años a causa de la guerra y ha subrayado que los centros educativos sufren ya carencias de personal docente, pupitres y materiales. En este contexto, ha añadido, la pérdida de los recursos almacenados puede dificultar aún más el acceso a una educación de calidad. "Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación, y ese derecho debe protegerse", ha reivindicado.
La distribución de materiales escolares en las áreas de Sudán afectadas por el conflicto constituye de por sí una operación compleja y la destrucción de estos recursos supone un obstáculo adicional para que los menores puedan disponer de espacios y herramientas adecuadas para su formación.
UNICEF considera que mantener abiertas las posibilidades de aprendizaje en condiciones seguras es fundamental no solo para que los niños puedan seguir estudiando, sino también para favorecer su recuperación tras las consecuencias del conflicto y ofrecerles perspectivas de futuro.
Ante esta situación, la organización ha reclamado a todas las partes implicadas que respeten y protejan a la oblación y las infraestructuras civiles, conforme a las obligaciones establecidas por el Derecho Internacional Humanitario.
En la misma línea, la agencia de Naciones Unidas ha pedido también que se preserven tanto los centros educativos como los materiales destinados a la enseñanza con el objetivo de que los menores puedan ejercer efectivamente su derecho a la educación pera a la situación de violencia que atraviesa el país.