Vaticano.- El Papa habla del Espíritu Santo en el Vaticano ante más de 15.000 peregrinos

Europa Press Internacional
Actualizado: miércoles, 15 noviembre 2006 15:29

CIUDAD DEL VATICANO 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Papa Benedicto XVI basó hoy su catequesis de los miércoles en la reflexión que hace el apóstol San Pablo sobre el Espíritu Santo centrándose en dos aspectos: la dimensión activa del Espíritu en el creyente, y el amor como primer fruto de éste en el hombre.

El Santo Padre habló esta mañana en la Plaza de San Pedro ante más de 15.000 peregrinos procedentes de los cinco continentes. En la línea de sus catequesis precedentes, el Papa continuó retomando la enseñanza del apóstol de las gentes, San Pablo, ciñéndose en esta ocasión en la figura del Espíritu Santo.

La enseñanza de San Pablo sobre el Espíritu Santo, según explicó Benedicto XVI, considera "no sólo su dimensión dinámica y operativa que impulsa a la acción, sino también su presencia y su influjo sobre el 'ser' mismo del cristiano, que caracteriza su identidad más profunda".

Esta identidad la explica el Pontífice subrayando que el cristiano, al recibir el Espíritu Santo, cambia su naturaleza de criatura a "hijo adoptivo", y esto lo pone "en relación objetiva y original con Dios". De la misma forma, en la relación que establece el creyente con Dios mediante la oración, es necesaria la intervención de la tercera persona de la Trinidad. "No existe verdadera oración sin la presencia del Espíritu en nosotros, que suple nuestra debilidad para pedir como conviene", dijo.

El Papa retoma su magisterio sobre el amor escrito en su encíclica para desarrollarlo como "el primer fruto del Espíritu Santo", según lo menciona el apóstol, "ya que él nos introduce en la misma vida divina, que es amor".

El Santo Padre considera que este fruto conduce a un segundo, el de la unidad o comunión: "Al mismo tiempo, puesto que el amor une, el Espíritu Santo es creador de comunión en la comunidad cristiana y en la relación con todos los hombres".

"Para Pablo, el Espíritu Santo es un don de Dios como garantía de la herencia futura. Su acción orienta nuestra vida hacia los grandes valores del amor, de la alegría, de la comunión y de la esperanza", concluyó Benedicto XVI saludando a los peregrinos de lengua española, a los que animó a ser dóciles a la acción del Espíritu Santo, "que infunde el amor en los corazones para que podáis identificaros cada vez más con Cristo nuestro Señor".

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