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SANTA CRUZ DE TENERIFE 24 Jul. (EUROPA PRESS) -
Las Cañadas del Teide, concretamente el margen oeste, ha vuelto a reactivarse durante la madrugada de este viernes con un nuevo 'enjambre sísmico' con unos 600 terremotos localizados a profundidades de entre 10 y 15 kilómetros.
Los eventos son todos de baja magnitud y se concentraron especialmente entre las 02.00 y las 05.00 horas y a lo largo de la mañana de este viernes ya han disminuido ligeramente en magnitud y se han espaciado en el tiempo, apreciándose únicamente en las estaciones más cercanas, precisan fuentes del Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Desde el pasado miércoles ya se han contabilizado más de 1.600 terremotos --la magnitud máxima ha sido de 1,6--, principalmente eventos volcano-tectónicos, eventos híbridos y eventos de baja frecuencia (LP), algo "compatible" con circulación de fluidos en profundidad si bien eso no implica "aceleración del proceso", apuntan las fuentes.
Este tipo de actividad es similar a la registrada en los meses de febrero, marzo y junio y no aumenta el peligro de erupción a corto o medio plazo en la isla de Tenerife.
El IGN, como entidad responsable de la vigilancia volcánica en España, remarca que tiene desplegada una red de más de 100 estaciones, equipos y puntos de muestreo fijos en la isla para monitorizar y evaluar con la tecnología actual los parámetros más destacados y, de esta forma, realizar un seguimiento exhaustivo en tiempo real de cualquier cambio, alteración o anomalía en sismicidad, deformaciones y geoquímica que pudiera indicar una evolución en el peligro a corto, medio y largo plazo de una erupción volcánica.
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) afirma que se trata del decimoquinto 'enjambre' desde 2016 y detalla que la hipótesis más probable es que estos 'enjambres 'estén asociados a la "inyección de volátiles hidrotermales de origen magmático en el sistema hidrotermal de la isla".
Este proceso se observa de forma recurrente desde 2016 y está respaldado por distintas evidencias geoquímicas y geofísicas independientes, entre ellas el incremento de la emisión difusa de CO2 en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno detectada en el sector noreste del edificio volcánico, apunta.