Abogados y acusados en el juicio del 'caso mediador' con el general Espinosa sentado el tercero por la derecha - EUROPA PRESS
SANTA CRUZ DE TENERIFE, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
El general retirado de la Guardia Civil, Francisco Espinosa, acusado por un presunto delito de cohecho en la primera pieza del 'caso Mediador', ha afirmado este lunes en la tercera sesión del juicio que no era funcionario cuando se produjeron los hechos sino que tenía una relación laboral con la FIIAPP como encargado de un proyecto de seguridad en El Sahel, y que recibió regalos "inocentes" de la presunta trama, pero nunca se prestó a sobornos ni a cosas ilícitas.
En su interrogatorio en la Audiencia Provincial ha comentado que estaba en ese momento en servicios especiales y que ea trabajador por cuenta ajena de la fundación, una administración no integrada en el Estado, si bien sí que reconoció que disfrutaba de despacho --provisional-- en la dirección general en Madrid y de chófer.
Su argumento fue rebatido por el fiscal Anticorrupción, que simuló su situación a la de un médico que esta contratado por la administración pero tiene los mismos deberes que los funcionarios.
Ha relatado que conoció al mediador en julio de 2020 en la terraza de un restaurante de forma casual y porque fumaba un puro 'canario', lo que llamó la atención de Navarro Tacoronte, que se ofreció a enviarle algunas cajas a Madrid, dado que allí no se podían conseguir.
Ha reconocido que "no sabía" por qué Bautista le enviaba ese regalo si aún no lo conocía, ha negado que costaran 135 euros --lo redujo a 27 euros-- y descrito a Navarro Tacoronte no como un amigo, sino como un "conocido", remarcando que en los "usos sociales" es habitual recibir pequeños presentes.
Conoció semanas después a Bautista en una cena en Madrid, en un bar elegido por el general y cuya cena pagó el empresario pese a que se subió de precio porque Navarro pidió "carabineros".
Ha dicho que progresó en las conversaciones con Bautista ante la "expectativa" de seguir su actividad privada en su empresa dado que su jubilación estaba próxima y descartado la vinculación de las placas solares con la FIIAPP, ya que se dedicaba a cuestiones de seguridad y antiterrorismo.
En ese sentido, ha enmarcado su relación con el empresario en contactos de índole privado para ponerle en contacto con dos empresarios "amigos" suyos, el dueño de Lopesan, Eustasio López, y el presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, y esa era su misión.
De hecho, ha indicado que nunca participó en reuniones para abordar los proyectos y ofertas de Bautista, e interpretó estas gestiones como parte de su futura entrada laboral en la empresa.
"Tenía interés en que Bautista progresara porque me iba a contratar, pero eso no es presionarlo. Mi trabajo era ponerlos en contacto como colaborador de la empresa", ha indicado, al tiempo que ha explicado que no le "pagó nunca", si bien pidió "tarjetas de gastos" porque fue una "promesa" que le hizo el mediador.
Sobre el viaje a Fuerteventura, ha comentado que "fue idea" de Navarro porque sus padres viven en Fuerteventura y Bautista ya operaba en la isla y a él le plantearon que sería para participar en una conferencia con empresarios africanos, de ahí que le planteara el "patrón estándar" en estos casos que es cubrir los gastos de vuelo y hotel --el coche de alquiler fue iniciativa del mediador--.
LE "ENGAÑARON" CON UNA FALSA CONFERENCIA EN FUERTEVENTURA
Incluso ha apuntado que le "engañaron" porque la llegar a la isla le dijeron que la charla estaba suspendida por lo que no entiende que los investigadores hablen de un "regalo" para él y su pareja. "¿Qué pintaba Navarro y Bautista allí si quería echar un fin de semana con Adelaida?", se ha preguntado.
Además ha indicado que a ella "le iba mal" con su tienda de ropa y pensó que por su perfil podía encajar en la empresa de Bautista como comercial.
En cuanto a los más de 61.000 euros en metálico localizados en su casa, ha apuntado que les indicó a los agentes donde estaban --en cajas de zapatos y envueltos en ropa-- y que tanto a él como a su esposa les gustaba "pagar en metálico", un hábito que se aceleró tras la pandemia.
Ha explicado que empezaron a guardar dinero en su casa y desde 2008 ya tenía unos 15.000 euros gracias a que trabajó en la embajada española en París, con un sueldo que empezó en 9.000 euros y acabó en 14.000, a lo que sumó otros 15.000 euros de la venta de un piso familiar, más de 17.000 euros de un rolex que le compró un amigo y otros 12.000 euros que sacó en metálico en pandemia.
El juicio continúa este martes con la declaración de Navarro y la presentación de las conclusiones de las partes.