SANTA CRUZ DE TENERIFE, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un niño de nueve años de edad falleció a última hora de la mañana del lunes en el municipio sureño de San Bartolomé de Tirajana, concretamente en el complejo turístico y residencial Sonneland Club 1 que está ubicado en Maspalomas, después de que sufriera un accidente mientras jugaba con la cuerda de una sombrilla y muriera estrangulado por la opresión que ejerció el cordel sobre el cuello.
Al menos esa es la versión de los hechos que se ha podido reconstruir a partir de los testimonios recabados en el lugar del suceso, puesto que tanto los familiares como el personal del complejo estaban conmocionados por la magnitud de la desgracia y no quisieron realizar ningún tipo de cometario al respecto.
Al parecer, el niño se encontraba solo en la terraza del bungaló número 17 cuando ocurrió el accidente, y fueron los padres quienes lo hallaron con la cuerda enrollada alrededor del cuello, que a su vez estaba sujeta a una sombrilla de madera robusta, como las que habitualmente se instalan en los jardines y las terrazas. El pequeño se llamaba Arthur y solía jugar de esa forma con un perro de la familia, según han asegurado los vecinos de la zona.
Los servicios médicos que se desplazaron --dos ambulancias, una de ellas medicalizada-- no pudieron hacer nada por su vida, y procedieron a evacuar el cadáver rumbo al Hospital Insular poco después de las 14.00 horas del lunes. Al igual que la madre, el fallecido es de origen extranjero, de Ucrania, y ambos residían en Sonneland con el compañero sentimental de la progenitora, que en esos momentos estaba a cargo del joven.
La madre de Arthur tuvo que ser atendida por los facultativos al entrar en estado de shock, y permaneció sedada junto con el resto de los familiares en el interior del bungaló mientras se llevaban el cuerpo del pequeño. En ese momento se vivieron momentos tensos y dramáticos, e incluso varias personas se acercaron hasta la ambulancia para despedirse del fallecido, al tiempo que los responsables del complejo cerraban sus puertas para evitar la presencia de los periodistas.