Publicado 13/05/2021 12:50CET

Psicóloga insiste en no "presionar" a la madre de las niñas desaparecidas en Tenerife

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 13 May. (EUROPA PRESS) -

El pasado martes se cumplieron dos semanas de la desaparición en la isla de Tenerife de las niñas Anna y Olivia, de uno y seis años, junto a su padre, Tomás Gimeno, un suceso que ha dado la vuelta al mundo y sobre el que los responsables de la investigación aún mantienen todas las hipótesis abiertas.

En una situación como ésta es inevitable que el miedo sea una constante en el día a día de Beatriz, madre de las pequeñas, así como la incertidumbre, que también va a estar presente. Por ello, no hay que tratar de "minimizar" el dolor de la madre, hay que "aceptar el miedo" y hacer que "no se sienta presionada".

Así lo ha afirmado en una entrevista a Europa Press la psicóloga Sonia Castro, del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), quien sostiene que ante una situación como la que tiene que estar viviendo Beatriz, el miedo y la incertidumbre son protagonistas la mayor parte del tiempo, por lo que considera fundamental saber gestionar y manejar este tipo de acontecimientos.

"El miedo es una emoción que se activa de manera habitual ante lo desconocido y ante las amenazas reales que puedan suceder, y la incertidumbre es esa sensación de no saber lo que va a ocurrir y que acompañará hasta que la circunstancia se resuelva, así que por supuesto que ambos van a ser protagonistas", afirma Castro.

En relación a cómo poder gestionar ese miedo y esa incertidumbre, opina que es muy importante, psicológicamente hablando, contar desde un inicio con un espacio en el que la persona se pueda desahogar con total libertad y que el resto de personas que la acompañen no intenten restarle importancia y valor a sus sentimientos y a su dolor, ni tratar de convencer a la persona de que sus miedos no se van a cumplir. "La persona ha de descargarse y de desahogarse sin límites", asevera.

Después de ese primer momento de descarga y de desahogo libre y sin límites, más adelante ya se podrá elaborar algo mejor un discurso, plantea la psicóloga, que también ve fundamental para la gestión de sucesos de este tipo acompañar esos espacios de desahogo con otros momentos y espacios de limpieza, esto es, que la persona pueda centrar su atención y su tiempo en actividades del día a día que le ayuden a no estar constantemente y continuamente preocupada acerca de lo que está sucediendo, es decir, poder distraer la atención y llevarla a otras cosas que impliquen movimiento y su conducta.

ESTRÉS EN OTRAS FAMILIAS.

La desaparición de Anna y Olivia es un caso que se está siguiendo casi a nivel mundial, por lo que es posible que este tipo de acontecimientos generen estrés en otras familias al verse representados, por ejemplo, o por miedo a que les ocurra lo mismo. Según Sonia Castro, "ver y escuchar situaciones en las que la persona se pueda identificar o ver reflejada puede incitar y suscitar preocupaciones que hasta ese momento no existían o podían ser muy leves".

"Si ocurriera esto, para valorar si esa preocupación tiene altas probabilidades de convertirse o no en una realidad, ayudará poder hablar con naturalidad sobre ello con una persona externa que sea ajena a esa situación y con conocimiento. De esta manera, la persona nos podrá asesorar sobre estos riesgos y comprobar si se está exagerando y magnificando las preocupaciones o no", indica Castro. En caso de que los riesgos sean reales, la persona deberá tomar medidas y establecer ciertos límites, advierte.

Por el contrario, en caso de que sean exageraciones, al ser muchas veces el miedo una respuesta irracional, la psicóloga sostiene que la misma lógica no funcionará y añade que tener fuentes externas que ayuden a descargar y que informen desde su conocimiento de esta probabilidad será lo más efectivo y dará ese toque de objetividad tan necesario en este tipo de circunstancias.

UNA ACTITUD DE APERTURA.

Han pasado quince días desde la desaparición de las niñas. La investigación sigue su curso y día a día se reciben llamadas aportando supuestas pistas para ayudar a dar con ellas. Ante esta situación, la mejor actitud que puede mostrar su madre es de apertura. Según Sonia Castro, "no sabemos lo que puede pasar, hay diferentes posibilidades, hipótesis, conjeturas... No anticipar. Lo más recomendable es esperar y tratar de aceptar y entender todas las opciones y posibilidades que nos planteen los profesionales expertos en tiempo real".

La psicóloga también advierte de que es muy difícil sobrellevar una situación de este tipo, pero desde un punto de vista profesional, lo que se sabe que es óptimo es que la madre se sienta arropada y acompañada; acompañarla pero dejándole espacios en los que se exprese y se desahogue sin presión y sin limitaciones; validar sus emociones; ayudarle a ponerle nombre a las cosas; no anticipar negativamente; trabajar la confianza en los profesionales; respetar su ritmo, no forzar, ni presionar; desviar su atención y buscar que sea partícipe de actividades alternativas, y recordarle la importancia de su autocuidado (alimentación, descanso...)

El IEPP, con su fundadora Dafne Cataluña al frente y un equipo de más de 50 profesionales, es un centro pionero y de renombre en España que apuesta por la Psicología Positiva con excelentes resultados. Lleva más de diez años cuidando el bienestar emocional de personas y empresas a través del Método FORTE, un enfoque pionero que se centra en identificar y utilizar de forma equilibrada las fortalezas personales.

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