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SANTA CRUZ DE TENERIFE, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
Las isla de Tenerife vive su quinto enjambre sísmico en menos de dos semanas con algo más de 1.000 eventos híbridos, que superan los 6.000 desde que reinició la actividad volcánica al oeste de Las Cañadas del Teide hace algo menos de tres semanas, a profundidades de entre 8 y 10 kilómetros aproximadamente.
Así lo ha expuesto a los medios de comunicación el director del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Itahiza Domínguez, a la salida de una reunión con el Cabildo de Tenerife y los 31 ayuntamientos de la isla, subrayando que se mantiene la misma situación de baja probabilidad de una erupción volcánica a corto o medio plazo.
Ha aclarado que los 'enjambres' están formados por eventos "muy pequeños", casi "imperceptibles" por los sensores, ya no por la población, y este último debe rondar el millar aunque "seguramente haya más porque se agolpan unos a otros y es muy difícil de contarlos".
Domínguez ha dicho, no obstante, que el número de eventos "no es relevante" porque la energía que liberan es "muy pequeña" hasta el punto de que no sumaría ni un terremoto de magnitud dos o tres, con lo cual no es "algo preocupante".
Sí ha precisado, en todo caso, que "pasar de una fase a otra es cuestión de poco tiempo" pero una erupción tipo basáltica, como la que podría ocurrir en la isla, vendría precedida de terremotos más intensos y sentidos por la población.
"La probabilidad nunca es cero, pero en principio no ha cambiado con lo que sería hace unos años cuando no teníamos este ruido volcánico que tenemos ahora de fondo", ha explicado, subrayando que aunque con pequeñas aportaciones, las conclusiones de toda la comunidad científica implicada en la vigilancia de la isla --IGN, Involcan, CSIC, universidades canarias o Involcan--, "son las mismas".
El director del IGN ha explicado también que el hecho que los 11 enjambres registrados desde 2016, cinco se hayan producido en menos de dos semanas, "no tiene por qué decir nada", más allá de que la actividad volcánica en la isla es "superior".
En esa línea ha apuntado que hace diez o veinte años no se disponía de los equipos y la información científica que se tiene ahora y por eso no se sabe aún si se trata de un "comportamiento normal" de una isla volcánica o "es algo más anormal de lo habitual".
Ha puesto como ejemplo un volcán en Italia que lleva más de 60 años en una situación parecida a la de Tenerife.
A LA ESPERA DE NUEVAS SEÑALES
"Podemos volver a la calma en unas semanas, no lo sabemos. Ahora mismo no lo sabemos, no podemos pronosticar esa parte, porque no se puede pero sí que esperamos otras señales, eso es lo importante y por eso intentamos transmitir que todavía tenemos que esperar otro tipo de señales para estar seguros de que algo está pasando", ha indicado.
Entre esas señales ha destacado los terremotos o señales geoquímicas que se suelen ver en las fumarolas o en el entorno del Teide y que "tampoco se están viendo", al tiempo que ha querido vincular una posible erupción a los municipios de Santiago del Teide y Guía de Isora, ya que el magma puede desplazarse y salir por otra zona.
"Que la actividad ahora esté en ese punto no significa absolutamente nada", ha indicado, remarcando que lo que se espera, si finalmente hay erupción, es una erupción de tipo basáltico en las dorsales o muy cerca del Teide.
Ha insistido en que desde el punto de vista científico la isla está preparada, con una capacidad de detección "mucho mayor que hace 10 años", tanto por parte del IGN como del Involcan, con más de un centenar de estaciones. "Todos los ojos están mirando ahí y obviamente, si viéramos cualquier cambio, lo transmitiríamos", ha explicado.
No ha obviado que en el caso del vulcanismo "siempre ha habido bulos" y con el auge de las redes sociales parece "inevitable", algo que tratan de combatir con información.