Archivo - El catedrático de Filología Inglesa de la UR Carlos Villar Flor, reconocido con el premio 'Autor revelación' del XIII Festival Aragón Negro por su novela Tras las huellas de Greene - UNIVERSIDAD DE LA RIOJA - Archivo
LOGROÑO 10 May. (EUROPA PRESS) -
El catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de La Rioja, Carlos Villar Flor, ha sido reconocido como 'Autor revelación' en la decimotercera edición del festival Aragón Negro, por su novela Tras las huellas de Greene (Editorial Menoscuarto, 2025), un thriller literario que evoca los viajes reales del escritor inglés Graham Greene por la Península Ibérica. Los otros galardonados en el festival son Cristina Fernández Cubas (Premio de Honor) y David Safier (Premio especial 'El mejor de los nuestros').
El jurado del festival apunta en su veredicto que la novela presenta "una trama inspirada en los viajes de Greene en España, sus experiencias y estancias, compartidas con un sacerdote español y diversos testigos a los que Villar Flor acude para componer una historia que, a fin de descubrir la verdad, se basa a medias partes en una seria investigación y brillantes pinceladas de ficción".
Tras las huellas de Greene es la quinta novela de Villar Flor y marida diversas dimensiones narrativas: un thriller literario con sorpresa final, un biopic en torno al célebre escritor inglés, una novela de personajes enmarcada en un viaje iniciático, una narrativa de viajes, ciertas dosis de humor y comentario social, y un reconocible homenaje al Quijote y a Monseñor Quijote.
El texto está sembrado de ecos y alusiones identificables al clásico cervantino, a la vez que ofrece dimensiones inéditas del autor inglés que tuvo un peso imprescindible en la segunda mitad del siglo XX.
En la ficción, un joven doctorando que estudia la conexión de Greene con España aparece asesinado tras regresar de la Universidad de Georgetown. El móvil parece estar relacionado con la desaparición de un diario manuscrito que aporta información inédita del paso de Greene por la Península en los años setenta y ochenta.
El policía a cargo de la investigación tendrá que recurrir a la ayuda de un profesor universitario especialista en el escritor inglés, para reconstruir el diario y emprender un viaje por la mitad norte de España siguiendo las pistas que conducen al esclarecimiento del crimen.
De este modo inician un periplo quijotesco en el que conocerán a personajes que ocultan secretos, vivirán aventuras no siempre sensatas, y compartirán sus visiones divergentes de la vida en extensas conversaciones, de algún modo emulando a Greene y a su anfitrión español, quienes a su vez siguieron las huellas de los inmortales personajes cervantinos.
Greene viajó por la Península Ibérica en un total de quince ocasiones entre 1976 y 1989, acompañado de su amigo el profesor y sacerdote Leopoldo Durán. Uno de los frutos literarios de estos viajes fue la novela Monseñor Quijote (1982), acaso la obra inglesa más deudora del clásico universal.
Estos quince viajes de Greene por España y Portugal presentan aspectos enigmáticos y fascinantes, como las motivaciones iniciales del autor para visitar la Península, relacionadas con su vinculación con el MI6; las misteriosas visitas a una anciana residente en Sintra, también implicada en el servicio secreto británico; sus intentos de establecer contactos con el naciente socialismo español en 1980; o la curiosa historia del ascenso y caída de la fundación Graham Greene en España, promovida por un aristócrata.
Este galardón del XIII Festival Aragón Negro refuerza la acogida de público y crítica que está recibiendo la novela de Villar Flor.
Así, Santos Sanz Villanueva la ha definido como "novela policial culta y amena" y ha destacado "su fino humorismo, tanto verbal como de situaciones" y su "visión crítica pero amable del mundo" (Zenda); Juan Ángel Juristo la considera "un thriller inteligente, buena mezcla de aquellos viajes que Graham Greene hizo por el norte de España" (La Vanguardia); y Enrique García-Máiquez ha escrito que "hace un alarde delicioso y desbordante de intertextualidades y guiños culturales. Todo atravesado por un amor al idioma parejo a su dominio", que "nos introduce en unos complejísimos y límpidos juegos de espejos, que se multiplican" (El Debate).