Imagen del intento de atentado a Donald Trump hace unos días. - Li Rui / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhot
LOGROÑO, 3 May. (EUROPA PRESS) -
"Seguir confiando en el sistema y el orden internacional", además de "en las propias sociedades", con amplio bagaje democrático en la actualidad. Son las dos claves para dar salida al regreso de la violencia como solución política, como se está viendo en los últimos conflictos mundiales, sobre todo en el caso de la guerra de Irán.
Así lo considera el coordinador del Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo de UNIR, Manuel Sánchez Moreno, quien, en una entrevista concedida a Europa Press, ha señalado que "estamos en un continuo bombardeo mediático de hechos muy llamativos, que no es solo violencia, sino también polarización".
Una situación que se inició con la invasión rusa de Ucrania, y que se ha agudizado con los conflictos en Oriente Medio -Gaza primero, Irán ahora mismo-, que supone un "cuestionamiento de todo el consenso que nos dimos tras el trauma de la II Guerra Mundial", cuando el nacimiento de la ONU comprometía a todos los países "a soluciones institucionales, diplomáticas, amistosas en definitiva".
Consenso, con todo, defiende Sánchez Moreno, "que no ha desaparecido, pero sí que está muy debilitado, deslegitimando a la ONU como mediador internacional y cuestionando el derecho internacional, incluso el derecho humanitario". "No estamos aún en un regreso total a la institucionalización de la violencia como arma política, pero sí se está erosionando esa idea", advierte.
El problema, a juicio del experto de UNIR, es que "esta idea de recurrir a la violencia antes era impensable, o estaba muy localizada, y ahora, vuelve a ser pensable a nivel global por parte de las grandes potencias". Potencias, subraya, comandadas ahora mismo por personalidades -Trump, Putin, Orban o Netanyahu como grandes ejemplos- "con un 'revival' de determinados rasgos fascistoides".
El autonacionalismo excluyente, la conciencia belicosa, el hiperliderazgo de un mandatario fuerte, autoritario, "salvador" de una democracia "que, en realidad, está debilitando" y, "de nuevo, con mucha relación entre política y religión", son algunos de esos rasgos.
Y alerta de que estos líderes "no dejan de ser circunstanciales, esas personas saldrán", pero se ha dado ya traslado de sus formas a la sociedad, con una polarización extrema "que facilita que, por ejemplo, se llegue al magnicidio", haciendo referencia al último intento -"bastante cuestionado incluso entre los suyos"- de asesinato del presidente estadounidense.
LA SOCIEDAD, CLAVE.
Pese a todo, Sánchez Moreno hace una predicción de "dos factores esenciales" para la reconstrucción mundial: "la propia comunidad internacional, no podemos dejar que nos hagan pensar que hace falta crear otra estructura, que hace falta crear otro organismo diferente a la ONU, porque eso es ficticio".
Y, por otro lado, "la propia sociedad, porque ahora en la ciudadanía tiene una experiencia democrática que hace que a estos grandes líderes que se han escogido en momentos de crisis o desconfianza, si no funcionan, como está pasando en Estados Unidos o en Israel o ha pasado ya en Hungría, que haya un desplome de la popularidad y salgan mediante ese instrumento fundamental de la democracia, que es el voto".
"Hay que seguir confiando en el sistema internacional por un lado, con las denuncias que se están haciendo o las investigaciones en la Corte Penal Internacional; y, por otro lado, en el propio sistema de las democracias. Tenemos esos dos pivotes que, con el tiempo, van a terminar venciendo y sacando del panorama internacional a personajes como los que tenemos que están desestabilizando todo", ha afirmado.
Eso sí, en palabras de Manuel Sánchez Moreno, "lo que pasa es que hasta que ese momento llegue, igual todavía no hemos visto todo lo peor que puede pasar", ya que ha considerado que "la situación ahora mismo no es muy halagüeña, sobre todo con el tema de Irán", el de mayor repercusión mundial "porque es el que nos está tocando el bolsillo a todos".
En medio de esta situación, el experto de UNIR ha valorado el papel de Europa en estos conflictos, apuntando que "tiene un fallo sistémico: no tener una política exterior o un cuerpo de defensa importante", a lo que suma que "por la propia polarización dentro de la Unión Europea, con partidos populistas y radicales, hay una ruptura del consenso entre países que hace que no sea un actor realmente de peso en el panorama internacional".
Esta misma situación la traslada a la propia ONU, "donde, al igual que en Europa, se han roto los consensos", lo que hace que su papel como organización multilateral "esté flaqueando" en este momento, aunque, a futuro, ha mostrado su confianza en que, "de nuevo se vuelva a fortalecer la ONU, que evidentemente es un actor importante, pero sobre todo es una herramienta para fomentar la paz y la seguridad internacionales".
"Por eso -ha insistido- creo que va a ser más determinante para solucionar la situación la resistencia que se haga por determinados países a nivel nacional, y luego la capacidad de la propia ciudadanía para sacar de los gobiernos a este tipo de personajes y de líderes".
Así, Sánchez Moreno ha considerado que "al final, el futuro igual depende menos de grandes rupturas o de grandes hazañas y quizá más de pequeñas decisiones acumuladas de líderes, gobiernos, la ONU, y de hasta cuándo la ciudadanía, las sociedades, vamos a permitir y tolerar toda esta situación".