Publicado 18/02/2015 14:29CET

Obras Públicas invierte 56.214 euros en los reductores de velocidad instalados en tres travesías

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GOBIERNO DE LA RIOJA

LOGROÑO, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Obras Públicas, Política Local y Territorial ha invertido 56.214 euros en la instalación de reductores de velocidad en los accesos por carretera a Arenzana de Abajo, Azofra y Manjarrés con objeto de mejorar la seguridad vial e incrementar la protección de los transeúntes en estos tramos que registran un intenso tráfico peatonal.

El director general de Obras Públicas y Transportes, Víctor Garrido, se ha desplazado este miércoles a estas localidades para supervisar dichas actuaciones en zonas con importante presencia de peatones en estas localidades

En concreto, en Azofra se han instalado tres reductores de velocidad y dos pasos de peatones en la carretera LR-206 con una inversión de 18.901 euros, y en Arenzana de Abajo, se han instalado en la carretera LR-430 tres reductores de velocidad y tres pasos elevados con un presupuesto que ha ascendido a 25.037 euros.

Finalmente, en Manjarrés se han instalado 3 reductores de velocidad y un paso peatonal elevado en la carretera LR-340, actuaciones que han supuesto una inversión de 12.276 euros.

Los reductores de velocidad y los pasos de peatones elevados resultan instrumentos de especial eficacia para reducir la velocidad de los vehículos que atraviesan los cascos urbanos de los municipios y, con ello, reducir el peligro de sufrir un accidente en estas zonas muy frecuentadas por vecinos y visitantes.

En 2014, la Dirección General de Obras Públicas y Transportes invirtió 307.916 euros en la instalación de 51 reductores de velocidad y 30 pasos peatonales elevados en diferentes travesías de carreteras regionales (Arenzana de Abajo, Azofra, Casalarreina, Corera, El Rasillo, El Redal, Foncea, Gimileo, Manjarrés, Sojuela, Sorzano, Soto en Cameros, Tudelilla, Ventosa y Villaseca.

Para determinar estas actuaciones, la Dirección General de Obras Públicas y Transportes elabora un estudio para determinar la prioridad en la instalación de estos elementos de seguridad vial y para ello, tiene en cuenta factores relacionados con la densidad del tráfico, la población, la longitud de las travesías, el número de calles que desembocan en la carretera y siniestros viales registrados en las travesías.

Los pasos elevados y los reductores de velocidad se construyen con mezclas bituminosas en caliente y son pintados de rojo y blanco con pintura resistente de los componentes, según la normativa vigente.