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LOGROÑO, 5 Mar. (EUROPA PRESS) -
El 9 por ciento de los mensajes de odio detectados en los comentarios a noticias de medios digitales en redes sociales apunta directamente contra las mujeres. Según los datos recogidos por el Monitor de Odio, creado por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) dentro del grupo de investigación 'Hatemedia', el odio misógino se sitúa como uno de los más prevalentes en el ecosistema informativo español, manifestándose con niveles de intensidad críticos que incluyen insultos explícitos y amenazas.
La investigación de 'Hatemedia', financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación desde 2019, aborda de manera sistemática la identificación de expresiones de odio en los entornos digitales vinculados a las cabeceras informativas españolas de referencia. A lo largo de estos años, ha permitido la construcción de una de las bases de datos en castellano más amplias sobre discurso de odio. Asimismo, el equipo ha desarrollado herramientas de Inteligencia Artificial capaces de distinguir su presencia, sus tipologías y sus niveles de intensidad.
INCREMENTO DE LA HOSTILIDAD EN EL ECOSISTEMA DIGITAL
El último estudio ha analizado de forma comparativa los periodos comprendidos entre junio y noviembre de los años 2024 y 2025, ampliando la monitorización de cinco a ocho medios de comunicación en la red social X. Durante estos meses, se registraron 45.285 comentarios asociados a la participación ciudadana en las noticias.
Del total de comentarios analizados, 17.777 (el 39,3 por ciento del total) contienen algún tipo de expresión de odio, frente a un 60,7 por ciento libre de este contenido. Al desglosar los datos por años, se observa una tendencia al alza: mientras que en 2024 el 38,5 por ciento de los mensajes incorporaba odio, en 2025 esta cifra ascendió al 40,4 por ciento, lo que supone un aumento del 1,9 por ciento en apenas un año.
"Este incremento de casi dos puntos porcentuales sugiere que el odio no es un fenómeno marginal, sino un componente estable y claramente integrado en el flujo de la interacción diaria de la plataforma", explica Elías Said Hung, investigador principal del grupo Hatemedia.
"En este escenario, el odio misógino se consolida como una presencia estructural y persistente en el ecosistema digital español, representando aproximadamente 1 de cada 10 mensajes hostiles asociados a este tipo de contextos. Aunque su volumen es secundario frente a la polarización política, destaca por un perfil de agresión específico: tiene un peso relativo mayor en el nivel insultante (nivel 3) que en el nivel puramente incívico. La estabilidad de estas cifras entre 2024 y 2025 evidencia una hostilidad de género normalizada que recurre al insulto directo como herramienta recurrente de descalificación en la conversación pública", agrega Said Hung.
TIPOLOGÍAS Y NIVELES DE INTENSIDAD DEL ODIO
El sistema diseñado por Hatemedia emplea tres algoritmos específicos para detectar la presencia de odio, clasificar su tipo y medir su intensidad. Cuando se detecta una expresión hostil, se diferencia entre seis tipologías dominantes: político, general, sexual, xenófobo, misógino y religioso.
En el periodo de 2024, el odio general (35,2 por ciento) y el político (35,1 por ciento) lideraron la distribución. Les siguieron el odio misógino (10,4 por ciento) y el odio sexual (9,0 por ciento). En 2025, el odio político pasó a ser el más frecuente (35,1 por ciento), mientras que el general descendió al 32,7 por ciento y el misógino se situó en el 8,71 por ciento.
Pese a las variaciones porcentuales, el análisis de intensidad revela la gravedad del fenómeno contra la mujer. La metodología de UNIR clasifica la intensidad en cuatro niveles: incívico, abusivo, insultante y amenazante.
MAYOR TENDENCIA A LA VIOLENCIA DIGITAL
Los investigadores han detectado que el odio misógino alcanza su mayor relevancia relativa en el nivel 3 (insultante), donde representa el 14,3 por ciento de los mensajes de odio en 2024 y el 12,2 por ciento en 2025. Esta cifra supera notablemente su presencia en el nivel 1 (incívico), donde se sitúa en el 8,8 por ciento y 8,0 por ciento respectivamente, y en el nivel 2 (abusivo), con registros del 9,9 por ciento y 10,4 por ciento.
Aunque en el nivel 4 (amenazante) la incidencia es menor, los datos muestran un aumento de este tipo de hostilidad extrema, que pasa del 4,0 por ciento al 4,7 por ciento de un año a otro.
"Los datos muestran que el discurso de odio contra las mujeres representa entre el 8 por ciento y el 10 por ciento de los contenidos identificados con rasgos de hostilidad. Al observar que una minoría de noticias concentra el grueso de las respuestas agresivas, se evidencia que ciertos marcos temáticos actúan como detonantes específicos de descalificaciones personales. En estos contextos, la agresión hacia la mujer tiende a superar la barrera de la simple incivilidad para instalarse predominantemente en el insulto explícito, consolidando un patrón en el que el género se utiliza como factor de vulnerabilidad recurrente en la conversación digital", explica el investigador de UNIR.
ODIO HACIA LAS MUJERES POLÍTICAS
Las mujeres vinculadas a la actividad política son con frecuencia diana de estos mensajes denigrantes, que se difunden ante la pasividad generalizada del resto de usuarios, quienes raramente intervienen o denuncian estos comportamientos en los hilos de conversación.
El estudio 'Narrativas de odio y contranarrativas en X', publicado en la Revista Latina de Comunicación Social, revela un profundo desequilibrio en los debates digitales: mientras los emisores de odio -en su mayoría hombres- logran un mayor alcance e impacto con sus mensajes, los perfiles denominados upstanders (aquellos que generan contranarrativas de apoyo) participan menos y tienen una visibilidad significativamente menor.
Este estudio destaca que la red social X se ha convertido en un espacio propenso para la violencia digital contra las mujeres políticas, donde predominan los insultos y las expresiones incívicas. La falta de contrapesos efectivos y la escasa presencia de discursos que confronten el odio facilitan la perpetuación de estas narrativas misóginas.
Frente a esta situación, los expertos subrayan la necesidad de implementar estrategias de moderación más activas en los espacios gestionados por los medios informativos y de fomentar una participación ciudadana que actúe como freno ante la propagación del odio digital.