Archivo - Fachada del Congreso de los Diputados. - Marcos Villaoslada - Europa Press - Archivo
LOGROÑO, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
Tres investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) han integrado el panel de 21 expertos de máximo nivel consultados para la elaboración del 'Informe C: Redes sociales y menores'.
Este documento, elaborado por la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados (Oficina C), sintetiza la evidencia científica más reciente para guiar el proceso legislativo y el diseño de políticas públicas en España.
El informe analiza los factores que condicionan la vulnerabilidad de los menores en el ecosistema digital. Según los hallazgos, variables como un uso superior a las dos horas diarias, el tramo de edad entre los 11 y 15 años, el género femenino, un nivel socioeconómico bajo o la carencia de redes de apoyo social son indicadores críticos que incrementan la exposición a riesgos.
En sus conclusiones, ya presentadas a los grupos parlamentarios, el documento insta a las instituciones a considerar la complejidad del contexto socioeconómico del menor para evitar análisis parciales y soluciones superficiales.
Los investigadores de UNIR que han aportado su conocimiento al informe son Joaquín González-Cabrera, investigador principal del grupo de investigación Ciberpsicología de UNIR e investigador senior en el Instituto de Transferencia e Investigación (ITEI); Juan Manuel Machimbarrena, investigador de este mismo grupo y profesor de la Universidad del País Vasco; y Beatriz Feijoo Fernández, profesora de la Universidad Villanueva e investigadora del grupo Comunicación y Sociedad Digital (COYSODI) de UNIR.
MITO DEL NATIVO DIGITAL Y DISEÑO DE PLATAFORMAS.
Tras revisar cerca de 400 documentos científicos, el informe concluye que, aunque el acceso a las redes en España es casi universal desde los 11 años, la destreza en el manejo de interfaces no se traduce en una competencia digital crítica.
En este sentido, las aportaciones de los investigadores de UNIR han contribuido a delimitar el concepto de "uso problemático", sugiriendo un cambio de enfoque: de la mera cuantificación del "tiempo de pantalla" hacia el análisis de las funciones que cumple el uso de estas plataformas.
El informe subraya que el foco no debe ponerse únicamente en el tiempo de uso, sino en el tipo de interacción, el contexto y la presencia de consecuencias funcionales negativas.
EL "NEGOCIO DE LA ATENCIÓN".
Asimismo, el documento detalla cómo el "modelo de negocio de la atención" utiliza algoritmos de gratificación que pueden incidir directamente en la vulnerabilidad neurobiológica de los adolescentes.
De esta forma, una idea recogida por el informe es que la protección de los menores no puede recaer exclusivamente en familias y escuelas, sino que exige cambios estructurales en el diseño de las plataformas y en los marcos normativos.
"Desde el ámbito de la Psicología, llevamos años observando que el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes no puede explicarse con mensajes simplistas. Los estudios -incluidos los nuestros- muestran que los riesgos no dependen solo del tiempo de uso, sino de la combinación de factores personales, sociales y del propio diseño de las plataformas", afirma González Cabrera.
El investigador de UNIR explica que "cuando estos factores se acumulan, el impacto sobre el bienestar y la calidad de vida puede ser significativo.
Por eso, más que responsabilizar únicamente a las familias o a los propios menores, necesitamos avanzar hacia entornos digitales que integren la protección y el bienestar infantil desde su propio diseño. Esto no puede ser voluntario para las empresas tecnológicas. Hay que forzar legislativamente que así sea".
HACIA UNA "SEGURIDAD POR DISEÑO".
El informe establece la urgencia de implementar protocolos de "seguridad por diseño y por defecto". Esta medida técnica exige que las plataformas garanticen entornos seguros de forma intrínseca, mitigando el uso de patrones de diseño que fomenten el consumo compulsivo.
En el ámbito educativo, propone transitar hacia modelos de resiliencia digital, orientados no solo al manejo instrumental de la tecnología, sino a dotar a los menores de herramientas para la gestión de su identidad y salud emocional en el entorno virtual.
Con esta colaboración, UNIR refuerza su función de transferencia de conocimiento, aportando rigor metodológico al debate legislativo para que la futura normativa sobre protección a la infancia se sustente en datos contrastados y no en percepciones.
La integración de investigadores universitarios en procesos de asesoramiento a organismos públicos, como este de UNIR para la Oficina C, representa un avance en la consolidación de la política informada por la evidencia.
Esta práctica garantiza que el conocimiento generado en la universidad tenga un impacto real en las instituciones del Estado, traduciendo problemas sociales complejos en diagnósticos técnicos precisos para el interés general.
SOBRE UNIR.
UNIR es una universidad que ofrece una educación superior de calidad a través de las tecnologías más innovadoras, siempre con el estudiante en el centro de su actividad.
En España, imparte 55 grados, 155 másteres oficiales, 83 títulos propios y 4 programas de doctorado que tienen como objetivo acercar una educación integral y personalizada a los más de 90.000 estudiantes que trabajan en sus aulas presenciales-virtuales desde un centenar de naciones, principalmente en España e Hispanoamérica.
Su método de enseñanza, adecuado a las demandas del mercado laboral, hace de UNIR una auténtica palanca social que rompe barreras y ayuda a que cada uno, esté donde esté, cumpla sus sueños de formación y de progreso personal y profesional.
UNIR pertenece al grupo educativo Proeduca, que, junto a otros centros de enseñanza superior y no reglada, atiende a más de 105.000 estudiantes.