Archivo - Furgoneta de la Guardia Civil (recurso) - Diego Radamés - Europa Press - Archivo
MADRID, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un acusado de intentar degollar a su esposa en el transcurso de una pelea ha admitido en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid que actuó bajo los efectos del alcohol y que su intención no era matarla, sino "asustarla".
Los hechos ocurrieron el 8 de septiembre de 2024 cuando la pareja regresaba de celebrar el cumpleaños de su hijo en un parque, donde estuvieron bebiendo. La agresión se produjo en una habitación de la vivienda familiar con los menores, el suegro y otros familiares delante.
Lo ocurrido está calificado como un delito de homicidio en grado de tentativa, con las agravantes de parentesco y violencia de género. El fiscal solicita una condena de nueve años de prisión, al igual que la acusación particular.
Durante el juicio, el procesado ha relatado que su esposa le dirigió ese día insultos y comentarios que le causaron un profundo malestar emocional. "Me decía que yo era un don nadie, que no valía nada", ha declarado.
Tras recalcar que su comportamiento fue consecuencia del estado de embriaguez, ha detallado que en un momento de la discusión, se dirigió a la cocina y cogió un cuchillo sin intención de matarla, sino "asustarla".
Sin embargo, la situación se agravó cuando entraron en la habitación los hijos de la pareja y el padre de la mujer. Durante un forcejeo con su suegro, el acusado hirió en el cuello a su esposa. La víctima logró sobrevivir gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia.
BRUTAL AGRESIÓN DELANTE DE HIJOS
La víctima ha relatado ante el tribunal que había decidido separarse de su marido tras más de veinte años de relación, por lo que le pidió que abandonara la vivienda, pero él se negó. "Le dije que entonces me iría yo, pero que esperaría a encontrar otro lugar y me llevaría a mi hijo", ha señalado.
Según su testimonio, el día de los hechos iba a bajar a la piscina y subió al piso para coger una toalla cuando el acusado le pidió que hablaran. "Me dijo que fuéramos a la habitación. Me comunicó que pensaba regresar a Honduras y le dije que me parecía bien, pero luego me dijo que se llevaría a los niños y yo le respondí que no, que no era justo", ha explicado.
La mujer sostiene que el acusado le pidió otra oportunidad, que se acostara con él, y que ella se negó. Fue entonces, según su versión, cuando comenzó la agresión. "Me agarró y sentí cómo me arrancaba un trozo de la boca con los dientes. Me mordió. Grité como una loca. No sé cómo logré quitármelo de encima. Me daba contra el suelo y yo pensaba: 'me va a matar'", afirmó. En ese momento, gritó pidiendo ayuda a su hijo: "Papá me está matando".
Al escuchar los gritos, entraron en la habitación sus padres, que intervinieron para separarlos. Según su relato, el acusado fue entonces a la cocina, regresó con un cuchillo y le gritó: "Te tengo que matar, basura y sentí el cuchillo", ha agregado.
La Fiscalía considera que los hechos constituyen un intento de homicidio, al entender que el acusado actuó con clara intención de acabar con la vida de su pareja.
Según el escrito de acusación, la pareja llevaba 23 años de relación, estaba casada y tenía dos hijos en común. La convivencia se había vuelto insostenible y la víctima había comunicado su intención de separarse y de que el acusado abandonara la vivienda, algo que este no aceptaba.
La mañana de los hechos, sobre las 08.30 horas, se inició una fuerte discusión en el dormitorio. Durante el altercado, el procesado se abalanzó sobre su esposa y le propinó tres mordiscos en el rostro, causándole graves heridas en el labio superior y ambos pómulos. La mujer intentó huir, pero fue empujada al suelo, donde el acusado continuó golpeándole la cabeza contra el pavimento.
Los gritos de auxilio alertaron al padre de la víctima, que acudió a la habitación. Fue entonces cuando el acusado salió a la cocina, cogió un cuchillo de grandes dimensiones y regresó al dormitorio, gritando: "La voy a terminar, la voy a matar".
Acto seguido, intentó asestarle una puñalada en el cuello, que fue desviada por el padre, alcanzando a la mujer en la zona supraclavicular. Insistió con nuevos ataques, logrando herirla también en el brazo, hasta que el progenitor consiguió arrebatarle el arma tras un forcejeo.
La víctima sufrió múltiples heridas inciso-contusas en el rostro, el cuello y el brazo, que requirieron sutura quirúrgica. Tardó diez días en estabilizarse y le han quedado cicatrices permanentes que suponen un perjuicio estético moderado.
El cuchillo fue localizado por agentes de la Policía Nacional en el domicilio, con la punta doblada tras impactar contra el hueso de la clavícula de la víctima.
Desde el 9 de septiembre de 2024, el acusado permanece en prisión provisional por orden del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 6 de Madrid. Además, se le impuso una orden de protección que incluye la prohibición de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros de la víctima.
La Fiscalía solicita también una orden de alejamiento de 1.000 metros durante 19 años, la prohibición de comunicación durante el mismo periodo, cinco años de libertad vigilada y la privación de la patria potestad sobre su hijo menor.