Un acusado del asesinato de un joven en Fuenlabrada habría ordenado el crimen como 'Suprema' de los DDP, según Policía

El juicio se celebra contra los supuestos autores intelectuales y miembros de la banda de los DDP

Juicio por el crimen de un joven en Fuenlabrada
Juicio por el crimen de un joven en Fuenlabrada- EUROPA PRESS
Europa Press Madrid
Actualizado: viernes, 6 marzo 2026 19:18

MADRID, 6 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Policía Nacional ha considerado en el juicio que uno de los acusados por el asesinato de un joven de 21 años a las puertas de la discoteca CañaBrava de Fuenlabrada ordenó en calidad de 'Suprema' del Coro de Campamento de los Dominicans Don't Play (DDP) a menores ejecutar en octubre de 2022 el crimen como una represalia a un ataque previo de trinitarios.

Así lo ha constatado el jefe del Grupo 21 de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional en la vista oral que se celebra contra cuatro acusados, entre ellos los supuestos autores intelectuales y miembros intermedios de la organización. Por estos hechos fueron condenados dos menores de edad como autores materiales.

Durante su testimonio, el instructor ha sostenido, conforme a las pesquisas policiales, que el acusado considerado cabecilla ordenó a los menores cometer el asesinato. "Las órdenes --del jefe-- llegan a través de otros", ha aseverado. Según la defensa del procesado, no hay prueba alguna que sostenga que su cliente fuera jefe, teniendo en cuenta que esta en prisión desde 2017 por una estafa.

La Policía considera acreditado que los procesados eran miembros de la citada banda juvenil al cumplir diversos parámetros como la vestimenta negra, identificaciones por tenencia de armas, detenciones con machetes, entre otros aspectos.

DISPOSITIVO POLICIAL

El responsable policial ha explicado que el dispositivo había considerado el concierto que se celebró en la discoteca Cañabrava el día del crimen de riesgo al tratarse de un artista vinculado al entorno de la banda rival de los Trinitarios.

Según el instructor, en un concierto anterior del artista Rochy RD celebrado en Madrid se había producido una reyerta entre miembros del coro Torrejón de los Trinitarios y del coro Campamento de los DDP, que acabó en un tiroteo y con un miembro de los Trinitarios herido por arma blanca.

El análisis forense determinó que la víctima presentaba heridas compatibles tanto con arma de fuego como con armas blancas. Los agentes de balística elaboraron un croquis de los vestigios hallados y localizaron tres proyectiles deformados, lo que apunta a al menos tres disparos, además de un cuarto, ya que otra víctima no mortal presentaba una bala alojada en su cuerpo. Otro joven identificado también resultó herido de bala, mientras que a una tercera persona le dispararon en dos ocasiones sin llegar a alcanzarle.

Uno de los testigos vinculó el día de los hechos el crimen con bandas juveniles y relató que vio imágenes del fallecido poco antes realizando el gesto conocido como "patria", asociado a los Trinitarios. Otro testigo declaró que vio a dos individuos con pasamontañas negros que, tras el ataque, se introdujeron en una furgoneta blanca similar a las de reparto, aportando una matrícula parcial que comenzaba por el número 50 y describiendo al conductor como un hombre con barba.

Según el agente, los vídeos publicados permitieron confirmar la supuesta relación de varias de las víctimas con los Trinitarios, así como identificar amenazas previas procedentes de su entorno hacia miembros de DDP. Aunque la víctima mortal no figuraba formalmente como miembro de la banda, diversas fotografías lo situaban en ese entorno.

La furgoneta utilizada en la huida supuso uno de los principales avances de la investigación. El vehículo había sido sustraído en la zona de Colonia Jardín y fue recuperado posteriormente en un taller del distrito de Latina el 5 de octubre. Además, en una placa de matrícula localizada en la zona se halló una huella, y los investigadores comprobaron que esa placa también había sido robada en el mismo barrio.

El análisis de llamadas telefónicas reveló numerosas llamadas entre los acusados y el menor considerado autor material de los disparos ya condenado en la jurisdicción de menores. Según detalló el policía, en una de esas llamadas el menor contacta con otro de los procesados para "activar" el asesinato.

LLAMADAS TELEFÓNICAS

El tráfico de llamadas entre los implicados se intensificó a partir del 4 de octubre, aunque en algunos momentos no respondían a las comunicaciones, lo que, según los investigadores, indicaría medidas de seguridad como apagar los teléfonos o dejarlos en otro lugar.

Para los investigadores, todos estos elementos apuntan a que el asesinato no fue espontáneo, sino una acción previamente organizada en el contexto de la rivalidad entre bandas juveniles. "Entendemos que fue una acción planificada", ha subrayado.

El instructor ha asegurado que el ataque se trató de lo que se conoce como 'una vuelta' en el argot de bandas, una venganza por una agresión anterior y que tuvo que ser autorizada por el 'Suprema'. "Es habitual que se venguen. Atacaron a personadas destacadas", ha dicho.

Uno de los menores ya condenados por el crimen señaló ayer en el juicio haber sido el autor material del disparo en la cabeza que acabó con la vida del joven, aunque sostuvo que actuó por iniciativa propia tras levantarse ese día "rayado" y que nadie de la banda DDP le ordenó cometer el asesinato.

La Fiscalía atribuye a dos de los principales acusados un delito de asesinato agravado por su vinculación con organización criminal, tres asesinatos en grado de tentativa y delitos relacionados con la tenencia de armas. Para uno de ellos, el supuesto jefe del citado coro, solicita prisión permanente revisable y 78 años de cárcel.

Otro acusado se enfrenta a una petición de cinco años de prisión por pertenencia a organización criminal, mientras que un tercero está procesado como cooperador necesario en el asesinato y en los intentos de homicidio, con penas que superan los 20 años de cárcel.

 

 

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