Archivo - Exterior del hotel ocupado conocido como 'La Jungla' en el barrio de San Blas, a 26 de febrero de 2025, en Madrid (España). - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia Provincial de Madrid ha celebrado este lunes un juicio que ha requerido de un amplio dispositivo de seguridad de la Policía Nacional por un secuestro que se realizó en enero de 2024 en el conocido 'hotel okupa' del distrito de San Blas-Canillejas, un hervidero de delincuencia que genera a menudo conflictos vecinales por la inseguridad de la zona.
En el banquillo se han sentado cinco acusados por delitos de secuestro, robo con violencia e intimidación, lesiones leves, atentado contra la autoridad y pertenencia a grupo criminal. La Fiscalía de Madrid solicita penas de hasta quince años de prisión.
En el juicio, han comparecido los agentes de la Brigada de Policía Judicial de la Policía Nacional que intervinieron en el operativo a raíz de una denuncia de la familia. Así, los policías realizaron vigilancias y practicaron la entrada y registro de la habitación en la que fueron secuestrados en el hotel abandonado situado en la calle Lola Flores de la capital.
FALSA COMPRAVENTA
Tras un biombo, una de las víctimas ha declarado que fue contactado con el pretexto de comprar un vehículo por un precio de 13.000 euros, motivo por el cual acudió al encuentro acompañado de su tío. Una vez allí, los acusados les llevaron a un inmueble, donde les sacaron un cuchillo y una pistola.
Se abalanzaron sobre ellos y les sustrajeron el dinero que llevaban encima. "Me querían cortar un dedo y mandarlo a mi familia", ha relatado el hombre secuestrado, que ha identificado a sus captores por ir entonces con la cara descubierta.
Los hechos se remontan al 17 de enero de 2024, cuando una de las víctimas recibió una llamada por WhatsApp ofreciéndole un vehículo Mercedes por 15.000 euros. Tras acordar un precio de 13.000 euros, ambas partes quedaron para cerrar la operación en la calle Lola Flores de Madrid.
La víctima acudió al encuentro acompañado de su tío, pero al llegar al lugar fueron intimidados con una pistola y un cuchillo por dos de los acusados y obligados a entrar en un edificio cercano, donde permanecieron retenidos contra su voluntad durante más de 24 horas. En el interior del inmueble se encontraban otros miembros del grupo, todos ellos actuando de forma concertada, según la acusación.
Durante el secuestro, los acusados se apoderaron del dinero que llevaba la víctima para la compra del vehículo, así como de varios teléfonos móviles, y exigieron posteriormente hasta 100.000 euros a cambio de su liberación.
Las víctimas fueron amenazadas de muerte y agredidas, llegando uno de los acusados a golpear a una de ellas con la culata de un arma y a amenazarla con amputarle un dedo o una oreja.
Como consecuencia de las amenazas, los familiares lograron reunir distintas cantidades de dinero que fueron entregadas en varios puntos de la Comunidad de Madrid. Parte de los pagos fueron recogidos por otros integrantes del grupo, incluidos un menor y varias personas que se desplazaban en vehículos alquilados.
Finalmente, tras obtener el dinero, los secuestradores abandonaron maniatadas a las víctimas, que lograron liberarse y avisar a la Policía. Poco después, varios de los implicados fueron interceptados y detenidos en distintos puntos de Madrid, recuperándose parte del dinero y los vehículos sustraídos. En una de las intervenciones policiales, un coche robado intentó huir y colisionó con un vehículo policial.