Dispositivo de acogida por el incendio en el pabellón de Espartales, en Alcalá de Henares- EUROPA PRESS
ALCALÁ DE HENARES, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -
El anuncio de que los vecinos de Cenicientos podrán volver este martes a sus domicilios tras ser evacuados ha sido recibido con un gran aplauso en el pabellón de Espartales de Alcalá de Henares, donde han permanecido alojados desde que el avance del incendio de la Sierra Oeste obligó a evacuar su localidad.
"Para la población de Cenicientos, a partir de las 17 horas vamos a ver cómo gestionamos los autobuses para que volváis a vuestro domicilio", ha comunicado Protección Civil a los desplazados, a quienes se ha pedido que no emprendan el regreso por su cuenta, aunque dispongan de vehículo propio.
La noticia ha cambiado el ambiente del pabellón, aunque no alcanza todavía a todos: los desplazados procedentes de Zarzalejo tendrán que permanecer por el momento en el recinto.
La teniente de alcaldesa y concejala de Turismo, Isabel Ruiz Maldonado, ha explicado a Europa Press que los vecinos de Cenicientos están "muy contentos porque se van a casa", mientras que los de Zarzalejo "están un poquito" más desanimados, aunque confían en que "ya les queda menos".
En una esquina del recinto algunas personas meriendan y, en otra, varias duermen. Hay vecinos mayores con andador, niños que juegan con una pelota o se persiguen con pistolas de agua y perros de distintas razas que han acompañado a sus familias durante la evacuación.
También hay abrazos. Los desplazados de Cenicientos se despiden de los voluntarios de Protección Civil que han permanecido a su lado durante estos días y con quienes han terminado estableciendo una relación que va más allá de la atención prestada en una emergencia.
Ángela Roldán, voluntaria de Protección Civil, explica a esta agencia de noticias que las últimas jornadas han estado marcadas por "muchísimo cansancio" y por una mezcla de "angustia y felicidad".
"Han sido pocos días relativamente, pero les coges un cariño increíble. Te vas encontrando con la gente, la llamas por su nombre y ellos te llaman por el tuyo", relata. "Al final se crea un vínculo de amigos, no de Protección Civil y persona que tiene que ser ayudada", añade.
"YA NOS VAMOS, GRACIAS A DIOS"
Entre quienes celebran el regreso se encuentra Jorge Antonio, vecino de Cenicientos, que permanece en Espartales desde el sábado junto a su esposa y su perra Jara.
"Ya nos vamos, gracias a Dios, menos mal", ha señalado después de conocer el anuncio. Este vecino ha destacado el trato recibido durante su estancia y asegura que la acogida de Alcalá de Henares le ha "impresionado mucho".
"Aquí realmente nos han dado de todo. No nos ha faltado nada, desde comida hasta veterinario para los perros", ha explicado a Europa Press.
Así, Jara también ha recibido atención durante estos días. Las veterinarias municipales que acudieron al pabellón le dieron un saco de pienso, la examinaron y también le cortaron las uñas.
La alegría de Jorge Antonio por volver convive con el recuerdo de una evacuación que se produjo con rapidez. La mañana en que tuvieron que abandonar Cenicientos, creyó inicialmente que el cielo estaba nublado y que iba a llover. Cuando salió de casa comprobó que estaba rojo, que había mucho humo y que los restos de ceniza entraban ya en el pueblo.
"Como a las dos horas, la Guardia Civil empezó a pasar y nos mandó evacuar rápidamente", ha recordado. Él y su esposa recogieron lo que pudieron antes de dirigirse a los puntos desde los que salían los autobuses.
Ahora confía en la decisión de las autoridades de permitir el regreso, aunque admite que habrá que esperar para comprobar la situación que encuentran al llegar y conocer las restricciones que puedan mantenerse en el municipio.
LA RUTINA LEJOS DE CASA
Durante estos días, los desplazados han tenido que adaptar su vida cotidiana al funcionamiento del recinto. Las luces se apagan alrededor de las 23.30 horas, el desayuno se sirve aproximadamente a las 8 horas, la comida a las 13.30 horas y la cena sobre las 21.30 horas.
Los horarios, no obstante, se adaptan a las necesidades de quienes debían continuar trabajando. Para ello, Protección Civil se encarga de dejar preparada por la noche una mesa con lo necesario para que quienes se levantan antes puedan desayunar y salir a su centro de trabajo.
"Han tenido que seguir con su vida normal y corriente", explica Roldán, quien destaca también la colaboración de los propios evacuados. Según relata, preguntan constantemente si pueden ayudar, también participan en la limpieza y tratan de facilitar el trabajo de los voluntarios.
Los niños han contado con una zona de ocio vallada, juguetes, televisión y actividades como talleres para colorear o una representación teatral. Este martes, mientras los adultos atienden las instrucciones para el regreso, algunos corren por el pabellón con pistolas de agua para combatir los casi 40 grados que asolan este martes la ciudad complutense.
El pabellón fue organizado con espacios diferenciados para las familias, una sala de curas, una sala de lactancia y habitaciones para las personas que llegaron con mascotas. También se movilizó el servicio veterinario municipal y se organizaron actividades para todas las edades.
"Los niños lo llevan completamente de otra manera", ha señalado Ruiz, quien ha indicado que diferentes voluntarios han colaborado para mantenerlos entretenidos.
Del mismo modo, ha detallado que la convivencia ha dejado historias como la de un hombre que llegó junto a su mujer sin haber tenido tiempo siquiera de ponerse los calcetines. Su principal preocupación era el perro que había quedado en casa, al que había dejado un cubo con agua, pero no comida.
También ha habido personas mayores que rechazaron trasladarse a una residencia porque preferían continuar junto a sus familiares, dentro del pabellón.
ZARZALEJO CONTINÚA EN ESPARTALES
Según subraya la concejala, la primera noche llegaron al pabellón 66 personas procedentes de Zarzalejo. Tres de ellas, hermanos de edad avanzada, fueron trasladadas a la residencia Francisco de Vitoria. Al día siguiente se incorporaron los evacuados de Cenicientos y el recinto llegó a acoger a 195 personas.
Posteriormente, algunas se trasladaron a hoteles o a viviendas de familiares, por lo que la cifra de alojados se redujo hasta unas 160 o 164 personas.
La marcha de los habitantes de Cenicientos permitirá aliviar la ocupación del pabellón, pero el dispositivo continuará activo para atender a los vecinos de Zarzalejo que todavía no pueden volver y para responder a las indicaciones del mando único de la emergencia, en manos del Gobierno central.
Así, mientras una parte del pabellón celebra y se despide de los voluntarios, los vecinos de Zarzalejo continuarán en Espartales, esperando que el próximo aplauso sea el suyo. "Son buenas noticias, pero es una mezcla total de emociones", resume Roldán mientras algunos ya comienzan a preparar las mochilas para regresar a casa.
En este sentido, cabe destacar que la agrupación alcalaína se ha desplazado al dispositivo del incendio en las proximidades del embalse de San Juan. Se trata de una dotación compuesta por tres voluntarios, además de un vehículo de intervención en incendios forestales con capacidad para transportar 1.100 litros de agua.