MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Ayuntamiento de Madrid y la Sociedad General Inmobiliaria de España, propietaria de la parcela situada entre la calle Antonio López 109-111 y la avenida del Manzanares, han modificado el proyecto inicial del centro comercial en Madrid Río abriendo una vía peatonal suficientemente ancha que permita la circulación de vecinos y clientes, atendiendo las demandas ciudadanas, y cambiando el volumen constructivo.
De este modo se adapta al paisaje urbano de la zona tras siete reuniones celebradas desde el verano pasado. Ambas partes han acordado integrar el diseño del centro comercial en el urbanismo de Usera y Arganzuela "cambiando la idea original de levantar un centro uniforme, monolítico y poco expresivo con el lenguaje arquitectónico de Madrid Río y alrededores", ha explicado el Consistorio en un comunicado.
Ahora se prolongará la calle de Matilde Gayo, que atravesará el centro comercial dividiéndolo en dos unidades con el objetivo de permitir a los vecinos de Usera acceder a pie al parque lineal sin necesidad de dar la vuelta por las calles de San Zacarías y Eugenio Caxés.
El nuevo viario se pavimentará con los mismos materiales del tramo antiguo, tendrá la misma anchura y estará abierto al cielo menos en su tramo central, que contará con una bóveda acristalada. Los servicios técnicos municipales detectaron esta deficiencia, que incumplía el artículo 4 del Plan Especial del Río Manzanares.
Dicho artículo obligaba a trazar un eje peatonal de doce metros de anchura mínima por el centro del edificio. En el proyecto original de la empresa, este tramo de calle formaba parte de la arquitectura del centro, con cubierta ciega, menos anchura de la prevista y ocupado por escaleras mecánicas y terrazas de los futuros locales.
El proyecto inicial también incumplía la superficie de edificación de las plantas superiores, que no debía superar el 35 por ciento de la ocupación de la planta baja para facilitar la comunicación entre las dos unidades del centro.
El grupo de trabajo del Ayuntamiento --formado por técnicos de las áreas de Desarrollo Urbano Sostenible y Cultura y de la Junta de Usera-- transmitió a la propiedad del solar que el edificio no debía suponer "un elemento de distorsión" entre Madrid Río, Matadero y el paisaje urbano del distrito. Con estas premisas, se acordó modificar el volumen constructivo para adaptarlo a la escala del barrio de Moscardó donde se levantará.
Las fachadas serán diferentes: las plantas bajas y zócalos comerciales serán más transparentes y las altas se destinarán a negocios de hostelería, que funcionarán como miradores. La fachada de Madrid Río tendrá un diseño más adaptado al ambiente natural del parque, con la presencia de vegetación. La de Antonio López tendrá locales abiertos a la calle para favorecer la relación del comercio con el espacio público.
La tercera fachada, con vista a la calle de Eugenio Caxés, tendrá un tratamiento distinto pensado en el pequeño parque previsto en el lugar. El eje peatonal de la calle de Matilde Gayo funcionará como espacio de tránsito entre la ciudad y el río con una anchura de 16 metros (a diferencia de los doce previstos en el proyecto inicial) para huir de la sensación de tubo.
Además un enorme lucernario en la parte cerrada deja pasar la luz consiguiendo un espacio abierto, transparente y peatonal. También se ha situado una cubierta vegetal con actividad hostelera para aprovechar las ventajas como mirador de la ciudad que ofrece el edificio.
El PP dio luz verde al Plan Especial para sacar adelante el proyecto en un pleno celebrado el pasado 28 de abril. Semanas más tarde, la empresa propietaria del suelo presentó al Ayuntamiento la declaración responsable para la construcción de un centro comercial de 40.000 metros cuadrados que "rompía con la estética del barrio, creando un muro entre el parque del Manzanares y el distrito de Usera".
El proyecto inicial no contemplaba la apertura de la Calle Matilde Gayo, ni la ampliación de metros, han recordado desde el Consistorio.