MADRID 18 Oct. (EUROPA PRESS) -
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y la delegada de Familia y Servicios Sociales, Dolores Navarro, han presentado este jueves cuatro líneas estratégicas de intervención en el poblado de El Gallinero para erradicar el chabolismo desmarcándolo de la posible instalación en la zona de Valdecarros del proyecto Eurovegas.
"El objetivo es erradicar el asentamiento para dar una oportunidad de dignidad a las personas que allí están. No me mueve otro objetivo que el de escolarizar, dar seguridad y salubridad (a los residentes del poblado), algo que llevamos en el ADN. No es porque vaya venir o deje de venir (Eurovegas), es un asentamiento que nos tiene que avergonzar", ha defendido Navarro en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno.
La misma opinión ha sido mostrada por la alcaldesa, Ana Botella, después de que el presidente de la Comunidad, Ignacio González, avanzara que la primera piedra de Eurovegas se pondrá en diciembre de 2013 pero sin desvelar la ubicación definitiva. Entre las candidatas que se han barajado se encuentran Alcorcón y Valdecarros, en el término municipal de Madrid.
"No nos hemos planteado la actuación en el Gallinero por la posible instalación de Las Vegas en Madrid y además no sabemos dónde se va a instalar", ha subrayado la alcaldesa.
Al desmantelamiento del poblado, como ha explicado Navarro, no se le puede poner un plazo temporal al venir determinado por los tribunales y las órdenes que dicten. Estas líneas estratégicas cuentan con un presupuesto anual de 1,2 millones de euros.
La inclusión social del colectivo rumano gitano de El Gallinero es la finalidad de estas cuatro líneas estratégicas: educación, intervención social, salubridad y limpieza y seguridad. "Se trata de facilitar una respuesta social coordinada entre las administraciones que intervienen en El Gallinero, así como una respuesta individual adaptada a las características de cada grupo familiar y a su compromiso y grado de aceptación de las propuestas que se realicen", han explicado Botella y Navarro.
LÍNEAS DE TRABAJO
En el ámbito de la educación, la intervención municipal pretende conseguir la incorporación de los menores, principalmente en edad obligatoria, y su asistencia regular a clase. En este momento hay en El Gallinero 139 alumnos escolarizados, que tienen garantizado el servicio de transporte escolar.
Tres educadores sociales realizan el seguimiento, el control y las actuaciones con los centros escolares y las familias. En noviembre empezará a funcionar una iniciativa preventiva de escolarización temprana para sensibilizar a las familias de la importancia de ir a clase.
En el extenso apartado de intervención social destacan como objetivos dar alojamiento y manutención. El primero se lleva a cabo a través del acceso a los centros de acogida temporal de San Roque y Valdelatas, con asistencia las 24 horas del día. Una vez que la familia ha aceptado el acceso al centro, se le asigna una habitación, doble en el caso de las familias con más de cuatro miembros, una cocina y un baño. El periodo inicial de permanencia es de ocho meses, prorrogable en algunos casos.
Cuando las familias alcanzan los objetivos más básicos y se considera que están preparadas para la vida en comunidad pasan al segundo nivel de atención: dejan los centros de acogida y van a los pisos tutelados del proyecto o de alquiler.
En cuanto a salubridad y limpieza, de lo que se trata es de implicar a la población en el mantenimiento y cuidado del entorno. Semanalmente el SELUR realiza una limpieza de las calles. Este año se han hecho dos limpiezas especiales y Madrid Salud desratiza el poblado periódicamente.
En materia de seguridad, la Policía Municipal trabaja en la zona para garantizar la seguridad y el respeto a la normativa municipal y la legalidad, además de otros aspectos relativos a la convivencia y salud pública de sus residentes. Sobresalen las actuaciones con los menores, canalizadas a través de los Agentes Tutores.
RADIOGRAFÍA DE EL GALLINERO
El número de chabolas del poblado se cifra en torno a 86, ocupadas por 72 familias y 321 personas, de las que 178 son menores entre 0 y 15 años. La cantidad de familias puede variar por los flujos de movilidad propios de esta población.
Los rasgos comunes de las familias que viven en el asentamiento son, entre otros, población de origen rumano gitana, itinerante, dedicada a ocupaciones marginales, con diferentes niveles socioeconómicos, con cambios continuos en la ocupación de las chabolas, con falta de documentación básica y acostumbradas al asistencialismo.
Botella ha detallado que en función del nivel de exclusión social pueden distinguirse tres grupos de familias: 21 en situación de vulnerabilidad social grave, actualmente en seguimiento social intensivo; otras 43 en situación de vulnerabilidad social, con un seguimiento básico. Estas 64 familias serían destinatarias del Programa de Intervención Social y Educativa, susceptibles de permanecer en España o de retornar voluntariamente a su país de origen.
Hay otras 21 familias con recursos económicos que actualmente no aceptan dicha intervención social y que estarían sujetas a revisión, pudiendo producirse el paso de una tipología a otra, en función de la respuesta a la actuación municipal.
Para coordinar las actuaciones se constituyó en 2010 la Comisión de Coordinación y Seguimiento de El Gallinero, con reuniones periódicas en las que han participado representantes de las instituciones y entidades que trabajan en el asentamiento (Servicios Sociales del Ayuntamiento, Comunidad de Madrid, Cruz Roja, Cáritas y la asociación El Fanal).