Archivo - Algunas personas en el refugio antiaéreo del parque del Retiro, a 1 de julio de 2025, en Madrid (España). El refugio se construyó durante la Guerra Civil para salvaguardar a los ciudadanos de los bombardeos aéreos. - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
MADRID 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
Una ruta por los búnkeres y refugios antiaéreos de Madrid, algunos de ellos visitables o con visos de serlo, siguen alimentando la memoria colectiva de Madrid para no olvidar ni banalizar los horrores de la Guerra Civil española cuando se van a cumplir 90 años del estallido de la contienda fraticida.
Hoy son parques donde se juega, se hace deporte o se disfruta de un poco de aire fresco en la ciudad pero hace 90 años eran algo más, fueron la tabla de salvación para una población aterrorizada que buscaba en el subsuelo la forma de escapar de las bombas.
Se calcula que en Madrid pudiera haber unos 40 refugios similares, muchos de ellos completamente inaccesibles y la mayoría en fincas privadas. De los vestigios de la Guerra Civil, el mejor conservado es el búnker del Capricho, en la Alameda de Osuna. El Ayuntamiento de Madrid organiza desde 2016 unas contadas visitas guiadas gratuitas al año, cuyas plazas se suelen agotar a los pocos minutos de abrirse.
Data de 1937 y oficialmente se le conoce como el Búnker de la Posición Jaca, el nombre en clave que recibía el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. A 15 metros bajo tierra y con capacidad para unas 200 personas, este refugio de 2.000 metros cuadrados es uno de los mejor conservados de toda Europa.
El Ayuntamiento de Madrid detalla que la construcción del búnker supuso la extracción de varios miles de metros cúbicos de tierra, 200 metros cúbicos de construcción de ladrillo y más de 70 de hormigón para el blindaje. Además, y dada la preocupación por la posible utilización de gases en los ataques, se diseñó de modo que fuera estanco.
Entre sus curiosidades están las baldosas, todas con un dibujo diferente, una decisión que no era estética, obviamente, sino que tenía una función clave: si se quedaban sin luz por fallos o destrucción del generador, con la luz de una cerilla podían iluminar el suelo y ubicarse para saber dónde se encontraba cada uno.
DE REFUGIO NUNCA UTILIZADO EN EL RETIRO AL CULTIVO DEL CHAMPIÑÓN
El Ayuntamiento de Madrid musealizará el refugio antiaéreo en pleno parque del Retiro, a pasos del Florida Park, para abrirlo a la ciudadanía mediante visitas guiadas. Es un escondite de 135 metros de longitud construido en 1938 que nunca llegó a utilizarse para el fin con el que fue excavado --los bombardeos en Madrid se produjeron durante los últimos meses del año 1936 y muy principios de 1937-- y sí para el cultivo del champiñón por sus condiciones de luz y humedad.
Tiene 8 metros de profundidad, la que entonces se consideraba suficiente para resistir los tipos de bombas que lanzaban los aviones, bombas que no sobrepasaban los 50, 60 o 100 kilos. Estaba habilitado para un máximo de 275 personas y está distribuido a lo largo de distintas galerías con tres accesos. Dos de ellos están dentro del Retiro (uno junto a la Puerta de la Reina Mercedes y otro pegando al Florida Park) y otro estuvo en la calle Menéndez Pelayo, que hasta 1972 era un bulevar ajardinado.
Comparado con el búnker del Capricho, el del Retiro es un refugio mucho más pequeño aunque sus funcionalidades eran muy distintas. El del Capricho, aparte de servir como refugio, servía para dar cobijo a todo el Estado Mayor del Ejército, la defensa de Madrid con el general Miaja. El ideado para el Retiro servía para dar cobijo cuando sonaban las sirenas y, cuando los aviones se retiraban, la población volvía a sus casas, es decir, que en estos refugios se pasaba muy poco tiempo.
Hoy continúa siendo un espacio completamente desconocido para muchos transeúntes que, ajenos a su existencia, caminan sobre las cinco planchas metálicas que conducen a su interior, alineadas en paralelo a la calle Menéndez Pelayo.
La siguiente parada en la ruta en Madrid de los búnkeres de la Guerra Civil está en el Parque del Oeste. Ahí se pueden encontrar las huellas de tres de estas estructuras, fortines para ametralladoras, a manos del Bando Nacional en y levantados por el Batallón 7 de Zapadores. Apuntaban hacia la que fuera Cárcel Modelo, hoy el Cuartel del Ejército del Aire.