Publicado 15/10/2018 16:54CET

El Centro Cultural Daoiz y Velarde acoge la exposición de Médicos Sin Fronteras sobre 'El Éxodo Rohingya'

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

El espacio La Nave del Centro Cultural Daoiz y Velarde acoge desde este martes y hasta el 23 de octubre la exposición 'El Éxodo Rohingya' de Médicos Sin Fronteras, que recoge historias de refugiados rohingya que tuvieron que abandonar su país, Myanmar, huyendo de la persecución y la violencia y que buscaron refugio en el vecino Bangladesh.

Según ha explicado la ONG en un comunicado, en la exposición, fotografías y testimonios muestran a personas que han sufrido las consecuencias de exilio forzoso, la "falta de atención sanitaria, de refugio y de derechos básicos".

Las fotografías de Anna Surinyach recorren las condiciones de vida en los asentamientos improvisados, la rutina y el día a día en los campos, el impacto en la salud de los refugiados así como testimonios de víctimas de un éxodo masivo y forzoso.

Los apátridas rohingyas llevan décadas sufriendo una vida de limitaciones y persecución en Myanmar, recuerda Médicos Sin Fronteras. En agosto de 2017, una operación de las fuerzas de seguridad birmanas en el estado de Rakáin causó el mayor éxodo de la historia de esta comunidad mayoritariamente musulmana hacia el vecino Bangladesh.

En estos momentos, Bangladesh acoge a más de 930.000 refugiados rohingyas, 720.000 de ellos llegados desde el 25 de agosto de 2017, según Médicos Sin Fronteras, que denuncia que "más de un año después, la negación de su estatus legal, junto con unas condiciones de vida completamente inaceptables en campos improvisados y la falta de estructuras y servicios que puedan funcionar a medio o largo plazo, continúa atrapando a los refugiados en un ciclo interminable de sufrimiento que afecta a su salud tanto física como mental".

Uno de los espacios de más peso en la exposición con la que Médicos Sin Fronteras pretende acercar esta problemática a la sociedad es el llamado 'vídeos 360', cuyo objetivo es que los espectadores se pongan en la piel de los refugiados rohingyas. A través de este formato, el visitante tiene la oportunidad de realizar una experiencia de inmersión visual y vivir, como si estuviera en los campos de refugiados rohingyas de Bangladesh.