MADRID 24 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Juzgado de lo Penal número 20 de Madrid ha condenado a cuatro médicos del Hospital Gregorio Marañón, a dos de ellos a un año de prisión y a los otros al pago de una multa de 100 euros, por confundir un infarto cerebral con un cuadro de ansiedad e ingresar a la víctima en psiquiatría atada a una camilla, ha informado la Asociación El Defensor del Paciente.
En una sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, el juez impone un año de prisión a dos de ellos por un delito de lesiones por imprudencia grave, mientras que a los otros dos se les pena por una falta de lesiones por imprudencia grave.
Además, la resolución judicial establece que tanto los psiquiatras condenados como el Hospital deberán indemnizar a la perjudicada en la cantidad de 880.000 euros, más intereses y costas, por los daños y perjuicios ocasionados.
La sentencia considera probado que la paciente, de 36 años, sintió el 27 de agosto de 2001 un malestar general y acudió al Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón, a consecuencia de un cuadro de pérdida de fuerza en el lado derecho y caída al suelo.
Una vez ingresada, los síntomas desaparecieron y le dieron el alta hospitalaria. Al día siguiente, sufrió pérdida de la movilidad en las extremidades derechas, desviación de la comisura bucal y afectación de la capacidad del habla y el entendimiento, razón por la que fue trasladada al Servicio de Urgencias del Gregorio Marañón.
En el Hospital fue atendida por dos Residentes que no llevaron a cabo una exploración neurológica y desoyeron las indicaciones de la familia acerca de las antecedentes personales por Tromboembolismo pulmonar sufrido 4 años antes.
Posteriormente, consultaron el caso con el psiquiatra adjunto. La paciente fue trasladada al pabellón de Psiquiatría a la 1:30 de la madrugada del 28 al 29 de agosto de 2001 donde se recomendó atarla a la camilla (sujeción geriátrica).
Al día siguiente su esposo acudió al hospital insistiendo en los antecedentes personales de su esposa, y preguntando si habían descartado la posibilidad de un infarto cerebral, según recoge la sentencia.
La asociación ha criticado que "nada se hizo a pesar de los síntomas y de la insistencia de su esposo acerca de que la paciente no tenía problemas psíquicos y que todo parecía apuntar hacia un Infarto Cerebral". Finalmente, al final del día 29 de agosto se confirmaron las sospechas.
La asociación ha explicado que la paciente sufre una hemiparesia derecha, una afasia que le impide hablar correctamente y una minusvalía del 88 por ciento. "Durante los 8 años en que se ha prolongado el procedimiento ni el Hospital, ni los médicos ni las compañías aseguradoras han asumido ningún tipo de responsabilidad y no se han planteado intentar reparar el daño ocasionado para facilitar la vida de la afectada", ha recalcado la asociación.