MADRID 7 Mar. (EUROPA PRESS) -
La crisis económica actual está provocando que los usuarios del taxi en Madrid se planteen, como medida de ahorro, la apuesta por la implantación del modelo de vehículo compartido en los viajes, un servicio que ha empezado recientemente a funcionar en las zonas más céntricas de ciudades como Nueva York.
Este sistema consiste en compartir los gastos de la carrera de un taxista entre varias personas, ya se conozcan o no, y el fin es que el destino sea más o menos el mismo para todos para que el viaje salga económico para los usuarios. En Nueva York comenzaron la semana pasada y ahora es posible encontrarse taxis de este tipo en las zonas gracias a un programa piloto de la Comisión de Taxis y Limusinas de Nueva York.
En el caso de la ciudad norteamericana, el coste será de 3 ó 4 dólares por pasajero y tendrá servicio de lunes a viernes en las horas punta de la mañana, entre las 6 y las 10 horas. Habrá varios puntos fijos de recogida de pasajeros y los recorridos tendrán como destino final la estación de Grand Central.
Los viajeros en Madrid ya han comenzado a plantearlo en el sector, al que se le anima a intentarlo en lugares más neurálgicos como la estación de Atocha, Chamartín o Sol. El coste del viaje sería algo superior a lo que puede costar un billete de Metro o Autobús sencillo, que está en el euro.
El presidente de la Asociación Gremial del Autotaxi en Madrid, José Luis Funes, explicó a Europa Press que este modelo no beneficia al sector pues supone "una disminución de la calidad del servicio" acercando los taxis de Madrid al de otras ciudades donde trabajan de esta forma, como Marruecos, Caracas o San Paulo.
Según Funes, parar en medio de la calle para preguntar a alguien si quiere subirse, cuando ya se lleva a viajeros transportados, o meter a una persona que no se conoce para compartir el vehículo sólo tiene una repercusión negativa en los servicios que los taxistas ofrecen.
No obstante, reconoció que de una manera más "sutil" se trata de una idea que ya se viene desarrollando en la noche madrileña de los fines de semana, cuando varias amigos o parejas cogen un taxi y hacen un recorrido más o menos cercano para que la carrera sea más económica.
En este sentido, aseguró que el sector entiende que los usuarios tengan que recurrir a este tipo de actuaciones para ahorrar pero lo rechazan como "medida empresarial" porque repercute directamente en la calidad del servicio que ofrecen.