La Fundación Mapfre recorre la historia del retrato de la mano de los grandes maestros del centro Pompidou

Tamara de Lempicka, Kizette en el balcon
MAPFRE
Actualizado: lunes, 24 septiembre 2012 16:41

MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Mapfre recorre la historia del retrato a través de las obras maestras de algunos de los grandes artistas presentas en el Musée National d'Art Moderne-Centre Pompidou (MNAM-CP) de París. Obras de Pablo Picasso, Francis Bacon, Henri Matisse, Robert Delaunay, Antonio Saura, Jean Dubuffet, Joan Miró o Modigliani sirven de objeto de reflexión sobre la condición humana y la visión del otro.

Estructurada en cinco grandes bloques (Los misterios del alma, Autorretratos, De cara al formalismo, Caos y desorden o la imposible permanencia del ser y Tras la fotografía), la muestra abarcará un periodo que se inicia con el retrato de Erik Satie, realizado por Suzanne Valadon en 1892-1893, y se cierra con The Moroccan, de John Currin, de 2001.

En palabras del director general de la Fundación Mapfre, Pablo Jiménez Burrillo, esta exposición es un "paseo por la historia del retrato" a través de 80 grandes piezas del Museo Pompidou que servirán de base para plantear cómo este género ha formado parte de los distintos movimientos artísticos de los siglos XX y XXI.

Como novedad en esta exposición que se inaugura el 26 de septiembre, y para ordenar el flujo de visitantes y evitar colas, Burillo ha anunciado que la Fundación Mapfre ha dispuesto un sistema de reserva de tickets por lo que será necesario recoger previamente las entradas gratuitas.

EXPLORACIÓN DEL YO INTERIOR

'Retratos. Obras Maestras. Centre Pompidou' se inicia con una galería de retratos de los personajes más destacados del ambiente de Montmartre entorno al año 1900. Todos ellos indagan en la parte de cara oculta de la personalidad humana. Es el momento del psicoanálisis y las teorías sobre el subconsciente, la exploración del 'yo interior' y la búsqueda del alma humana.

En este apartado apreciamos la melancolía de la mujer retratada por Modigliani; la mirada errante y deforme del botones de Chaïm Soutine, la del poeta Marc Chagall, que intensifican la presencia casi sobrenatural del mundo interior.

Por su parte, las obras reunidas en el apartado 'Caos y desorden' tienen en común su apuesta por la imperfección. Entre ellas, los seres representados parecen estar al borde de la deconstrucción o de la descomposición. Ejemplos de ello, el Autorretrato de Francis Bacon, la escultura de Diego o el lienzo de Caroline, realizados por Alberto Giacometti, apuntan a esa fragilidad de la condición humana.

Esta fragilidad también se vislumbra en el vigilante de Jean Dubuffet o en el Autorretrato de Gino Severini, como reflejo en un espejo roto, parece aludir a la complejidad de lo humano, escondida bajo esa carcasa prismática.

Finalmente, la aparición de la fotografía condicionó la evolución del retrato contemporáneo a través de la pintura. En un primer momento, la fotografía tomó de la pintura los mismos códigos, pero después el retrato reivindicó autonomía y se reafirmó ensanchando las posibilidades estéticas, como muestra de ello, podemos ver la última parte de la exposición, dedicada a los artistas más contemporáneos.