MADRID, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -
La lluvia de estrellas que coincide todos los años con la festividad de San Lorenzo tendrá su máximo apogeo en esta ocasión en Madrid durante la noche del domingo al lunes, con unas condiciones ideales con Luna Nueva, según informaron a Europa Press fuentes del Planetario.
Para poder observar este fenómeno, es recomendable alejarse de la iluminación de las ciudades. Precisamente por este motivo el Planetario no tiene previsto ninguna actividad relacionada con este hecho y sólo se limitará a ofrecer información a través del programa 'El cielo de una noche de verano' que reproduce en una de sus salas el firmamento.
Las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo es una de las mejores lluvias de estrellas del año, tanto por su intensa actividad como por el clima de esta época. Esta visión procede de que, en el espacio interplanetario existen infinidad de pequeños cuerpos de dimensiones microscópicas que no pueden ser observados directamente, salvo cuando en su movimiento orbital colisionan con la Tierra.
La fricción con la atmósfera al caer hacen que se pongan incandescentes y se volatilicen total o parcialmente. Son los meteoritos o meteoros, lo que se denomina las estrellas fugaces. La terminología exacta es que son 'meteoroides' cuando se hallan en el espacio en curso de colisión con la Tierra, 'meteoros' cuando penetran en la atmósfera de la Tierra y 'meteoritos' cuando logran sobrevivir al calor de la fricción y alcanzan el suelo.
La lluvia de meteoros de las Perseidas, que es una de las más conocidas popularmente, empieza cada año alrededor de 25 de julio y se prolonga hasta el 24 de agosto, con un pico de intensidad bastante bien definido el entre el 11 y 13 de agosto. Como indica su nombre, el punto radiante se halla localizado en la constelación de Perseo. En esta lluvia, el número típico de meteoros que pueden observarse por hora durante el máximo, es de unos 70, aproximadamente una proporción 10 veces superior a la de los meteoros esporádicos que pueden observarse en cualquier otra época sin lluvia.
Mientras los cometas se mueven por sus órbitas, dejan tras de sí un chorro de polvo y material rocoso liberado de los hielos que se vaporizan por el calor solar. Si la Tierra cruza la órbita de un cometa, estos restos ocasionan un aumento en el número de meteoros que la alcanzan; son las típicas lluvias de meteoros.
Durante las lluvias de meteoros, éstos parecen radiar de un determinado punto en el cielo, pero se trata de una ilusión óptica. Los meteoros que producen las lluvias se mueven esencialmente en trayectorias paralelas, pero a causa de la perspectiva (las líneas paralelas parecen encontrarse en el infinito), estas trayectorias paralelas parecen provenir de un punto cuando son observadas desde un determinado lugar de la superficie de la Tierra.
Además de alejarse de los puntos luminosos de las ciudades, las recomendaciones para contemplarlas son situarse en una posición cómoda, preferiblemente medio acostado y sin ningún utensilio, dirigiendo la mirada hacia el norte del radiante, que a la hora del máximo apogeo estará sobre el horizonte nordeste a una altura de unos 20 grados.