Actualizado 24/02/2021 14:43 CET

Mur dice que Sanidad y Políticas Sociales participaron desde el principio en la redacción de protocolos de no derivación

Carlos Mur de Víu, exdirector de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de Madrid
Carlos Mur de Víu, exdirector de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de Madrid - ASAMBLEA DE MADRID

Explica que era una guía de atención, "un conjunto de recomendaciones", pero no órdenes de obligado cumplimiento

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El exdirector general de Coordinación Sociosanitaria de la Comunidad de madrid, Carlos Mur de Víu, ha afirmado este miércoles que miembros de las Consejerías de Sanidad y de Políticas Sociales conocían y "participaron desde el principio" en la redacción de los protocolos geriátricos que él firmó y envió a ambos departamentos regionales, en los que se fijan criterios para no derivar a determinados residentes enfermos de Covid-19 con dependencia o discapacidades a hospitales durante el punto más álgido de la pandemia.

Durante su comparecencia por videoconferencia en la comisión de investigación sobre Residencias y Covid-19 en la Asamblea de Madrid, Mur ha reconocido que se elaboraron hasta 6 protocolos o versiones de estos documentos, siendo el primero el día 15 y el definitivo el del día 25, este último "de consenso" y hablado con ambos consejeros.

Los documentos fueron elaborados por 18 geriatras expertos en atención sanitaria 'in situ' en centros de mayores y pretendían en un primer momento, según ha detallado, en medicalizar las residencias, llevando personal médico, oxígeno y fármacos contra el Covid desde los hospitales y crear unas redes de enlace para prestar asistencia, ha apuntado.

El compareciente, que fue cesado el 13 de mayo por el Consejo de Gobierno regional, ha aseverado que dichos protocolos eran "una guía de atención, un conjunto de recomendaciones", pero no órdenes administrativas de obligado cumplimiento.

Mur de Víu ha apuntado que los primeros protocolos tomaron como base lo aportado por el médico Javier Martínez Peromingo, actual director de Coordinación Sociosanitaria de Madrid, la doctora Vidal y de otros expertos participantes en las reuniones de la mesa de apoyo al Sermas que se realizaron los primeros días de la pandemia y en la que iba como asesor externo Antonio Burgueño.

BUSCABAN CRITERIOS HOMOGÉNEOS PERO PODER ANALIZAR CASO A CASO

El interviniente en la comisión ha señalado que dichos protocolos solo querían dar "criterios homogéneos" a los directores de residencias y hospitales ante una situación de "desastre sanitario" y que se pudiera analizar caso por caso, "de manera individual".

"Fueron avalados por mí porque en el día a día el cataclismo de todos los profesionales era enorme y no queríamos que pesara sobre sus hombros (tomar decisiones)", ha indicado el exdirector general, quien ha reconocido que no estaba de acuerdo con aplicar como elemento de exclusión de ingreso hospitalario el índice Bartel, utilizado para determinar si una persona por sí misma puede realizar ciertas tareas cotidianas.

En esta línea, ha reconocido que las primeras versiones de dicho protocolo no tuvieron el consenso de todos los especialistas y que en algunos hubo erratas o "redacción inadecuada", al tiempo que ha indicado que criterios de exclusión como la edad u otros no se llegaron nunca a aplicar.

De hecho, Mur ha subrayado que en marzo 2.451 usuarios de geriátricos fueron derivados al hospital: 190 el día 20, 142 el día 22, 179 el día 24, entre otros ejemplos. "Parecen pocos pero había dificultades reales. En las residencias no llegaron epis por distintos decomisos, además se contagiaron 600 profesionales, con lo que dan medicalización 'in situ' primeramente planteada era muy difícil. No se hizo por la falta de transporte, por criterios de admisión de Ifema no permitía grandes dependientes y porque no había material", ha sostenido.

El compareciente ha insistido en que no hubo discriminación generalizada de pacientes y ha defendido estos protocolos en un situación de "medicina de catástrofe" como la de aquella época, algo que según ha dicho está avalando por la medicina legal. "En ninguna versión de esos protocolos se denegó un tratamiento y algunos hicimos lo humanamente posible con recursos limitados. Pero era atender un incendio de 80 focos con tres extintores", ha puesto como ejemplo.

"SIEMPRE INFORMÉ A MIS SUPERIORES DIRECTOS"

Carlos Mur ha reiterado que tenía un "muy reducido equipo" y que siempre informó a sus superiores de estos documentos de derivación hospitalaria, tanto a la consejera de Asistencia Sanitaria, Ana Dávila, como a Primitivo Ramos, como al coordinador médico asistencial de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), entre otras personas, que además "habían coordinado y participado activamente" en la elaboración de los mismos.

También ha subrayado que se telefoneaba en esta época diariamente con el exconsejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero, que nunca le comunicó que dichos protocolos podrían ser ilegales, como sí manifestó al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero. "Ni me manifestó su oposición o queja a las versiones ni al protocolo definitivo general", ha apostillado sobre Reyero, con el que mantuvo una reunión sobre la situación general en los centros el 18 de marzo.

"Yo no he dicho que Reyero validara el protocolo, pero una vez realizado se lo remití y en su elaboración participaron dos personas del AMAS. Yo no he recibido un correo suyo en contra de los protocolos. No se trata de que Reyero consensuara nada, teníamos una comunicación diaria y el 20 de marzo le pongo en copia de las dificultades urgentes encontradas", ha proseguido.

El exdirector general ha aseverado que dio cumplimiento a las instrucciones recibidas y siempre se mantuvo en contacto con sus superiores. Y que él nunca envió dichos protocolos directamente a hospitales y a residencias, sino a ambas consejerías, por lo que entiende que estos departamentos fueron los que lo reenviaron a los correspondientes destinos.

El compareciente, a preguntas de los diputados, también ha confirmado que el hospital de campaña de Ifema no admitía traslados de pacientes con problemas de movilidad o desarrollo cognitivo y tampoco a los hoteles medicalizados porque no existían gericultores ni camas especializadas. "En la mesa de coordinación del 112 no se habilitaron traslados directos a otros hospitales y a principios de abril pedimos derivación directa a algunos hospitales" ha añadido.

"LOS PROTOCOLOS NO RESPONSABILIZAN A NADIE"

A preguntas de los diputados, Carlos Mur ha asegurado que hicieron tantos protocolos o versiones de los mismos porque la situación de la crisis "era cambiante" y aunque no eran de obligado cumplimiento no querían responsabilizar a ningún medico si aplicaba los criterios excluyentes de ingreso en hospitales de enfermos de geriátricos.

El exdirector general cree que la única responsabilidad en todo lo ocurrido fue del virus, de la "tardanza" en aplicar un confinamiento, de la falta de material, de las bajas del personal hasta en un 50 por ciento, de los problemas de transporte y traslados hospitalarios y de que "no se pudieron habilitar recursos intermedios para determinadas personas".

El compareciente no ha sabido decir por qué le censaron en mayo pero ha citado un auto del TSJM que avala estos protocolos, "y que plantean al final que los objetivos generales y secundarios eran razonables y adaptados a una situación con recursos escasos, desde el punto bioético de desastre sanitario".

"Hay que buscar el bien último de cualquier persona enferma. Estos protocolos eran recomendaciones o líneas generales que no obligaban a aplicación. Las sociedades médicas valoraron muy positivamente los protocolos. Se trata de establecer qué pacientes se pueden beneficiar más de los recursos escasos", ha esgrimido Mur de Víu.