Osoro destaca en su primera homilía de San Isidro el papel de la familia y el "trabajo decente"

Publicado 15/05/2015 11:38:52CET
Carlos Osoro
EUROPA PRESS

MADRID, 15 May. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha pronunciado este viernes su primera homilía en las fiestas de San Isidro durante la tradicional misa celebrada en la Real Colegiata de San Isidro, donde ha destacado el papel de la familia y el "trabajo decente" para la salvación del ser humano.

Osoro, que ha presidido la ceremonia, ha destacado que esta fiesta "une a todos en torno a un madrileño, que formó una familia, que trabajó incansablemente y con su trabajo dignificó su vida", un santo que "nunca entró por la senda del descarte de los otros, ni de poner sus intereses por encima de los demás".

Así, ha usado la figura de San Isidro para dar tres "invitaciones" a seguir su ejemplo: "descubrir la belleza de la familia cristiana", "la belleza del trabajo" y "la belleza del testigo de Jesucristo".

En cuanto a la familia, Osoro ha destacado que "ha sufrido quizá como ninguna otra institición, transformaciones amplias, profundas y rápidas", lamentando que en algunas se vive la familia "en la incertidumbre y el desánimo, en la duda, en la perplejidad".

En este sentido, ha incidido en el matrimonio. "La belleza de la familia cristinaa está en cómo hombre y mujer son el uno para el otro y para los hijos, como lo fue Jesucristo para nosotros, hasta dar la vida, y así se convierten en testigos de la salvación", ha manifestado.

En cuanto a la segunda de las invitaciones, el trabajo, ha subrayado que éste "es necesario para vivir la dignidad con la que Dios nos creó", por lo que ha hecho un llamamiento al "trabajo decente" que defendía San Juan Pablo II, "ese trabajo para todos que sea expresión de la dignidad esencial del hombre, que permita satisfacer las necesidades de las familias y que deje espacio para encontrarse entre ellos y que se asegure el mismo para todos los hombres".

Finalmente ha llamado a seguir el mensaje de Jesucristo mediante las acciones: "El testigo sabe que la fe cristiana no es reducible a un mero conocimiento intelectual de Cristo y de su doctrina, sino que debe expresarse en la imitación de los ejemplos que nos dio Cristo", ha concluido.