Archivo - Un cartel anunciando el alquiler de una vivienda en Madrid - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
MADRID 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
El precio medio de la vivienda en alquiler en la Comunidad de Madrid subió en enero un 0,17% respecto al mes previo, hasta los 21,81 euros por metro cuadrado, y sigue siendo la región española más cara para vivir.
Un ascenso sobre el mes de diciembre que sitúa a la región como una en las que menos crece el precio en términos mensuales y que está 0,74 puntos por debajo del incremento medio anual, con un repunte de un 0,91%, según un informe de pisos.com difundido este lunes.
En concreto, en el último mes, los incrementos más importantes se dieron en Asturias (+2,88%), Navarra (2,66%) y Castilla-La Mancha (2,48%), mientras que solo cayó Canarias (-0,55%).
En cualquier caso, la Comunidad de Madrid sigue como la región española más cara para alquilar, con una medida de 21,81 euros por metro cuadrado, frente a los 14,34 euros por metro cuadrado de media a nivel nacional.
Tras Madrid se sitúan Baleares (18,67 euros) y Cataluña (16,42 euros). En el otro extremo, con las rentas más económicas, se sitúan La Rioja (6,35 euros por metro cuadrado), Extremadura (6,80 euros) y Castilla y León (6,90 euros).
En cuanto a capitales de provincia, Barcelona fue la más cara para los inquilinos en enero, con 30,08 euros por metro cuadrado. Le siguen Madrid (29,66 euros) y Donostia-San Sebastián (21,20 euros).
Por el contrario, Palencia fue la más barata, con 6,63 euros por metro cuadrado. Otras capitales de provincia económicas fueron Huelva (7,15 euros) y Zamora (7,24 euros).
En este caso, Sevilla, con un alza del 2,2%, lideró las subidas mensuales entre las capitales de provincia, mientras que Teruel (-2,4%) fue la capital que más rebajó el precio del alquiler en este periodo.
DESAJUSTE ENTRE DEMANDA Y OFERTA
Para el director de Estudios de pisos.com, Ferran Font, el incremento de precios en el alquiler es el resultado directo de "un profundo desajuste entre una demanda creciente y una oferta que, lejos de ampliarse, se está contrayendo de forma progresiva".
En su opinión, la presión de los inquilinos va en aumento porque "el acceso a la compra continúa siendo complejo para una parte relevante de la población, mientras que aspectos como una mayor movilidad geográfica, empleo temporal o modelos familiares más flexibles favorecen el alquiler como opción preferente frente a la propiedad".
Sin embargo, advierte de que "el verdadero cuello de botella del mercado se encuentra en la oferta". "En los últimos años, muchos propietarios han optado por retirar sus viviendas del alquiler tradicional o por reconvertirlas a otros usos, como el alquiler turístico, el alquiler de temporada o incluso la venta", ha explicado.
Las razones que esgrime Font para esta situación son fundamentalmente "económicas y regulatorias". "El resultado práctico es un mercado altamente competitivo, donde los inquilinos se enfrentan a procesos de selección cada vez más exigentes, con mayores garantías económicas solicitadas y una rápida absorción de cualquier vivienda que salga a precios razonables", ha subrayado.
Esta dinámica, prosigue Font, no sólo empuja los precios al alza, sino que también eleva las barreras de acceso al alquiler, "generando exclusión residencial en determinados perfiles sociales".