Archivo - Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
MADRID 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
El presunto autor intelectual del asesinato de un joven en la madrugada del 3 de octubre de 2022 en una discoteca de Fuenlabrada ha negado su implicación en el crimen, asegurando que no tuvo nada que ver con lo ocurrido, y su pertenencia a la banda juvenil de los Dominicans Don't Play (DDP).
El juicio se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid contra cuatro jóvenes, dos de ellos como presuntos responsables intelectuales del crimen que la Policía considera una venganza entre bandas juveniles.
El principal acusado, considerado por la Policía líder del coro de los DDP del barrio madrileño de Campamento, ha negado haber participado en el asesinato del chico, al igual que pertenecer a la banda. Sí ha admitido que se dedicaba a vender droga, algo de lo que ha dicho que no estaba orgulloso de ello.
El fiscal le ha preguntado por varias de sus identificaciones portando armas como navajas tipo mariposa, a lo que ha dicho que en aquella época andaba por la noche, en discotecas y que lo llevaba sin intención de hacer daño a nadie. "Me gustaban las navajas", ha dicho.
En la misma línea, otro de los procesados ha negado su vinculación con el asesinato y su integración en la banda, indicando que el tráfico de llamadas con el conductor de la furgoneta que trasladó a los menores autores del asesinato era por un tema de drogas y para que se le pagaran unas deudas.
Ayer, otro de los acusados negó su pertenencia y aseguró que no tiene ninguna relación con integrantes de la misma, indicando que conocía al menor autor de los disparos del barrio.
Por el crimen, fueron condenados dos menores. En el juicio, uno de ellos manifestó que disparó a la víctima porque ese día le dio "la loquera", negando implicación de más personas y de la propia banda latina.
ANTECEDENTES GRAVES
El pasado lunes, la Policía Nacional ratifico que el principal acusado fue detenido en 2013 por un delito de robo con violencia en relación a diez ataques a ancianos con la técnica del 'mataleón' en el distrito de Villaverde de la capital.
El testigo señaló que al considerado líder del citado coro se le implicó cuando tenía 19 años en diez robos con violencia realizados con la técnica del estrangulamiento por detrás, indicando que el acusado fue reconocido sin género de dudas en algunas de las identificaciones en sede policial.
Las víctimas eran mujeres mayores, a quienes se robaba el bolso en Villaverde, detectando la Policía Nacional un incremento de estos delitos en la zona en aquella época.
La vista oral cuenta con hasta 160 testigos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. La pasada semana, varios policías situaron a los encausados en el entorno de la banda a través de numerosas identificaciones policiales y antecedentes por hechos violentos registrados durante los últimos años en la capital.
UNA VENGANZA POR UN ATAQUE PREVIO
La Policía considera que el asesinato fue una venganza de la banda hacia los Trinitarios por un ataque anterior en una discoteca de la capital. Habría sido ordenado por uno de los procesados, considerado por la Policía como el 'Suprema' --líder-- del Coro de Campamento de la banda.
Muchas de las identificaciones y detenciones que se practicaron se enmarcaron en la 'operación Hispano', un operativo policial lanzado en diciembre de 2022 por la Delegación de Gobierno en Madrid para "intensificar y reforzar los dispositivos contra estas bandas".
Según la Policía, varios de los procesados fueron identificados en repetidas ocasiones entre 2020 y 2023 en compañía de miembros de la banda, principalmente en zonas del distrito madrileño de Latina y Aluche, lugares señalados por la Policía como puntos de reunión habituales del grupo.
En muchas de estas intervenciones los agentes dejaron constancia de símbolos asociados a la banda, como tatuajes con la inscripción Dominican Don't Play, coronas de cinco puntas, rosarios, bandanas o pulseras con los colores de la bandera dominicana.
En algunos de esos controles también se intervinieron armas blancas, como machetes, navajas mariposa o cuchillos de gran tamaño, así como otros objetos considerados peligrosos. Incluso en una ocasión los agentes identificaron a un grupo del que uno de sus miembros abandonó entre unos matorrales un machete de unos 60 centímetros.