MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -
El túnel de Santa María de la Cabeza quedó abierto hoy definitivamente al tráfico, tras año y medio de obras para prolongar su superficie en 162 metros, con el objetivo de mejorar la conexión entre las calles de la zona y también facilitar la movilidad peatonal, interrumpida por la infraestructura hasta ahora.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, invitó a su predecesor, José María Álvarez del Manzano, a la inauguración, dado que el primer túnel fue obra de este último, que la inauguró el 31 de enero de 2003. Sin embargo, desde el primer momento los vecinos se quejaron de la eliminación de un paso de cebra a la altura del Paseo de la Esperanza por encontrarse ahí la salida del túnel, lo que les obligaba a dar un gran rodeo para poder cruzar al otro lado de la calle.
Dieciocho meses y casi 13 millones de euros después (que se añaden a los 22 millones que costó la primera obra), esta situación se ha solucionado, llevando la rampa de salida del túnel 160 metros hacia afuera de la ciudad, lo que redunda asimismo en una mejora de la conexión rodada, ya que la nueva disposición de la vía permite continuar recto hacia la A-42 (carretera de Toledo), girar hacia la M-30 o tomar las diferentes alternativas por las principales calles de la zona.
En total, el túnel tiene ahora 1.263 metros de longitud. En el paso inferior se reparten entre dos carriles en sentido único de salida, a los que se añade un tercer carril por la derecha ya en la rampa de salida a través del cual se puede tomar la M-30.
Por su parte, en superficie la zona cuenta con dos carriles de salida. Uno de ellos, tras el cruce con el paseo de la Esperanza, se desvía por la izquierda para incorporarse a la calzada del puente de Praga junto a los carriles del túnel. El otro, el de la derecha, se desvía asimismo hacia la M-30.
Además, se ha diseñado una intersección con semáforos en el cruce entre Santa María de la Cabeza y Esperanza para que los vehículos que vienen de esta última vía puedan girar tanto hacia el centro de la ciudad como hacia Toledo.
En la misma zona se ha creado una mediana ajardinada de tres metros de ancho, y se han ampliado las aceras de ambos lados, ganando un 48,2 por ciento de superficie para el peatón. En las obras, de "gran complejidad técnica", según el alcalde, se ha aprovechado también para revisar la iluminación y el resto de instalaciones (bocas de incendios, cámaras de seguridad, etcétera), que se han extendido a todo el ámbito, donde se ha construido una nueva salida de emergencias.
Así, se han instalado dos paneles de flecha, uno de limitación de velocidad, dos semáforos de indicación de incidencias, una cámara de seguridad, cinco bocas de incendio, un poste SOS, cinco extintores, dos ventiladores, cuatro detectores de gas, ocho altavoces y 27 luminarias.
En la calle se ha aprovechado la prolongación de la superficie peatonal y de aceras para plantar diez árboles de alineación y 720 arbustos, la mitad de ellos rosales. También se han desviado las acometidas de servicios (gas, agua, teléfono y electricidad), y los colectores de saneamiento. En total, se ha actuado sobre 581 metros.
CAMBIOS EN LA EMT
La reforma de este ámbito ha supuesto por otra parte algunos cambios para la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid. Según informó a Europa Press uno de sus portavoces, la parada de autobuses de las líneas 55, 60 y E-1 ha tenido que ser movida de su anterior ubicación para poder dar servicio a los vecinos.
Así, mientras el apeadero se encontraba antes en la confluencia del Paseo de Santa María de la Cabeza con el Paseo de la Chopera, al inicio del Puente de Praga, ahora ha sido "adelantada en el sentido de la marcha" hasta el paseo de la Esperanza, unos 150 metros.
De esta forma, los vehículos de la EMT pueden recoger a los viajeros y continuar su marcha en sentido A-42, ya que de haber permanecido en la ubicación que tenía hasta ahora, tras la gasolinera, los autobuses se verían obligados a desviarse hacia la M-30.
INAUGURACIÓN DE LA OBRA
Para inaugurar esta infraestructura, Gallardón acudió hasta el túnel en autobús acompañado por la prensa, por Álvarez del Manzano y por la delegada de Obras y Espacios Públicos, Paz González. Desde la nueva boquilla de salida, en superficie, los responsables municipales aguardaron la apertura de la circulación, que llegó tras unos diez minutos de espera.
Precedidos por dos coches de la Policía Municipal y de los Agentes de Movilidad, un motorista y el conductor de una furgoneta blanca fueron los primeros en estrenar la nueva vía de salida rápida de la ciudad por el oeste.
Sin embargo, el flujo constante de vehículos no se hizo esperar, lo que da muestras de la necesidad que existía de que este túnel reabriera para hacer más fluida la circulación en la zona, que durante meses ha sufrido atascos, cortes y desvíos de tráfico.
"Hoy es un día de celebración", aseguró la concejala responsable del proyecto, añadiendo que con esta inauguración se "dejan atrás varios meses de trabajos y molestias para los vecinos" y se "elimina otra brecha urbana" en la ciudad. "Ahora quedan conectados dos barrios que mejoran sus condiciones estéticas, ambientales, de movilidad, de accesibilidad y de seguridad", apostilló.
Por su parte, Gallardón agradeció a los vecinos de la zona y a los automovilistas que diariamente circulan por esta zona su "comprensión y paciencia". "La renovación de Madrid no sólo está situando a esta ciudad como una de las más competitivas y mejor preparadas para afrontar la crisis, sino también como una referencia en calidad de vida y en equilibrio entre las necesidades del tráfico y las preferencias del peatón", añadió.
"Esta obra responde a una filosofía de este Gobierno: la de dar salidas rápidas hacia vías de circunvalación a los coches que no van al centro, para que no obstaculicen al resto. Se hizo con la M-30, con María de Molina y con O'Donnell, y ahora también con Santa María de la Cabeza", continuó.
Y la satisfacción de los vecinos se hizo patente, ya que la gente que acudió a ver la inauguración felicitó al alcalde y se congratuló de la apertura del túnel. No corrió la misma suerte Álvarez del Manzano, a quien desde las ventanas algunos criticaron por la primera obra, llamándole incluso "mentecato".