MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los investigadores del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional llegaron a los supuestos asesinos de Bori, el joven de 19 años que murió de un disparo en la cabeza en una discoteca de Alcorcón, gracias a los regueros de sangre que dejó el crimen cometido la madrugada del 2 de octubre de 2022 y los posicionamientos de los móviles de los acusados por las antenas telefónicas de la zona.
El juicio ha continuado este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid contra los tres acusados del crimen por un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas. En la vista se ha desvelado que el crimen pudo ser fruto de una venganza, ya que se halló ADN de uno de lo procesados en uno de los rastros de sangre localizados en el escenario del asesinato.
La responsable del Grupo V de Homicidios, que dirigió la investigación del caso, ha declarado en el juicio que, en el lugar de los hechos, uno de los elementos fundamentales para deshilar la investigación fueron los regueros de sangre, que marcaban distintos recorridos.
Uno de los agentes siguió uno de los rastros de sangre que había hasta un portal cercano, comprobando que ascendía por las escaleras hasta el cuarto piso, donde finalmente se localizó el domicilio de uno de los heridos. Una vez identificado el piso, se recopilaron distintos indicios que podrían estar relacionados con los hechos.
En ese domicilio se encontraba el testigo principal. Según su declaración, habían estado en una discoteca de Alcorcón, donde se produjo un encontronazo que derivó en una pelea en el exterior del local. En ese altercado se encontraba este testigo junto al fallecido, Bori, y el grupo rival, donde el testigo situó a los procesados.
El chico explicó que, tras finalizar la pelea, huyeron hacia su domicilio por miedo. Durante el trayecto, observó cómo de un vehículo gris con techo solar se apeaban dos de los procesados, momento en el que comenzó a escuchar varios disparos, por lo que salió corriendo del lugar.
IDENTIFICACIÓN DE LOS ASESINOS
Según la jefe policial, el testigo identificó de forma directa a los autores del tiroteo, señalando que el vehículo gris pertenecía a uno de ellos y situando a los tres acusados en el lugar de los hechos. Ese coche resultó clave para la localización y detención de los sospechosos.
Dos de los supuestos autores fueron detenidos en un local de Parla, mientras que el tercero fue localizado en el Hospital 12 de Octubre de la capital, donde se encontraba visitando a otra persona. Asimismo, se analizaron las antenas de telefonía móvil, lo que permitió situar a Gabriel --el tercer encausado-- en el lugar de los hechos en el momento exacto del tiroteo.
Agentes de Policía Científica determinaron que había ADN de uno de autores en el lugar donde apareció el cuerpo del fallecido. En concreto, había perfil genético en el reguero de sangre que iba desde el cadáver hasta donde se paró el coche donde iban los procesados.
La responsable del Grupo V ha detallado que la víctima mortal podría haber acometido contra un arma a los autores del crimen y podrían haberse querido vengar, ya que uno de los procesados iba herido. En un informe policial consta un mensaje de un acusados en el que habla que a Gabriel le habían dado una puñalada y que se estaba desangrado.
El Ministerio Público solicita penas de hasta 55 años de prisión para los procesados de un delito de asesinato y dos delitos de asesinato en grado de tentativa. Además, uno de ellos se enfrenta también a un delito de tenencia ilícita de armas.
Las defensas de dos de los procesados solicitan la absolución mientras que el abogado del autor material del asesinato pide siete años de prisión por un delito de homicidio, con las atenuantes de alcoholismo y drogadicción.
HECHOS JUZGADOS
Según el fiscal, los hechos se produjeron en la madrugada del 2 de octubre de 2022, cuando los procesados acudieron a la discoteca Diverso, situada en la calle Polvoranca. A la salida del local, sobre las 5:30 horas, se produjo una pelea multitudinaria en la que resultaron heridos varios jóvenes, entre ellos uno de los ahora acusados y el joven fallecido, K. J. Z. F., conocido como Bori.
Tras dispersarse los participantes en la reyerta, los tres acusados, presuntamente de común acuerdo, habrían decidido buscar a dos de los implicados en la pelea con la intención de acabar con sus vidas. Para ello, se desplazaron en un vehículo hasta las inmediaciones del domicilio de uno de ellos, en la zona de Torres Bellas.
Sobre las 5:45 horas, al localizar a las víctimas caminando por la calle Sierra de la Estrella, los acusados se bajaron del coche portando, al menos uno de ellos, un arma de fuego y profiriendo gritos de "tírale" y "mátalo".
Al percatarse de la situación, los jóvenes intentaron huir, pero fueron perseguidos y tiroteados por la espalda, recibiendo al menos siete disparos. Uno de los proyectiles alcanzó a Bori en el hombro, provocando que cayera al suelo.