RIVAS VACIAMADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
Los vecinos del barrio de Covibar, situado en el término municipal de Rivas Vaciamadrid, denunciaron hoy que la decisión del Ayuntamiento de Madrid de abrir un nuevo acceso a Valdemingómez para evitar que los camiones de la basura pasen por la Cañada Real, donde en ocasiones los funcionarios fueron apedreados, ha supuesto la supresión de un carril de la A-3, en dirección Madrid, lo que provoca un enorme atasco en las horas puntas en esta vía.
En un comunicado, la cooperativa Covibar afirma no entender "cómo para unas obras particulares de la carretera de Valencia todos los vecinos tienen que sufrir un cuello de botella a casi todas las horas del día y en especial a las horas de mayor tráfico, cuando la mayoría van a trabajar a la capital".
Para el nuevo acceso, que pretende evitar que los basureros sufran agresiones durante su trayecto al vertedero de Valdemingómez, ha sido necesario suprimir un carril de la vía de incorporación desde Rivas Vaciamadrid. Según los vecinos, al haber un solo carril "se genera un tremendo atasco que proviene desde el casco antiguo del municipio y se añade al mismo que se produce en la incorporación de Rivas-Oeste".
Además, advirtieron del peligro que supone "el trasiego de camiones", que vierten en Valdemingómez y también transportan escombros que vienen a descargar en los vertederos próximos al municipio y a Arganda. "Todos tenemos la experiencia, en una o varias ocasiones, de la rotura del parabrisas delantero del coche por las piedras desprendidas de la carga de los camiones", señalaron.
Por todo ello, los vecinos de Covibar solicitaron al Ayuntamiento de Madrid y de Rivas que intercedan ante las autoridades autonómicas, incluso ante el Ministerio de Fomento, para que se pongan las medidas necesarias y se acabe "con un perjuicio que afecta a miles de usuarios que utilizan la A-3". "Debe solucionarse de una vez", añadieron.
La Cañada Real es una vía pecuaria en la que se han levantado miles de viviendas ilegales y por la que tenían que pasar hasta hace un mes los camiones que iban hacia el vertedero. Los funcionarios sufrieron en esta zona, dominada por las mafias y el tráfico de drogas, varias agresiones y en ocasiones tuvieron que ser escoltados por la Policía Municipal para que pudieran realizar su trabajo.