La superación de una madre que plantó cara a la violencia de género por sus hijas: "Ahora la mayor quiere estudiar"

Un programa de la Fundación la Caixa acompaña a menores en situación de vulnerabilidad y ofrece apoyo integral a las familias

Archivo - Una mujer pinta un cartel durante la manifestación convocada por el Movimiento Feminista de Madrid por el Día Internacional de la Mujer, a 8 de marzo de 2024, en Madrid (España).
Archivo - Una mujer pinta un cartel durante la manifestación convocada por el Movimiento Feminista de Madrid por el Día Internacional de la Mujer, a 8 de marzo de 2024, en Madrid (España). - Carlos Luján - Europa Press - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: domingo, 1 febrero 2026 9:35

MADRID, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

En estos días de lluvia, la sonrisa de E.T. parece un rayo de luz. Esta madre de origen africano lleva más de dos décadas en España, un periodo en el que ha afrontado casos de violencia de género, un desahucio o el desempleo. No duda en admitir en que ha llegado a estar "muy desbordada", pero también reconoce que sus tres hijas han sido su mayor motor para plantar cara a estas situaciones complejas.

El camino arrancó en 2019, de la mano de la entidad YMCA y el programa CaixaProinfancia de la Fundación la Caixa, que acompaña a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad y ofrece apoyo integral a las familias. "No sé exactamente como llegué aquí, estaba muy desbordada. Mi hija mayor era adolescente, la otra era un poco más menos y la última tenía un añito de vida. Me sentía anulada y no me veía capaz de enfrentar a cualquier circunstancia", recuerda en declaraciones a Europa Press.

E.T. fue consciente de que "tenía que pedir ayuda" al darse cuenta que "no tenía todas las herramientas que necesitaba para poder seguir luchando". Cuando encontró a esta organización social, sintió "una mano" que le dio las riendas para confiar en sí misma.

En este proceso también entra la labor de Silvia Castillo, una de las trabajadoras sociales de la asociación. E.T. subraya que con ella "ha crecido bastante". "No sé si hubiese podido sin ella porque yo iba a muchos sitios, pero la persona también tiene que empatizar contigo y llegar a ti para poder ayudarte. Yo venía a veces aquí llorando", insiste.

Para afrontar este escenario, primero se hace un diagnóstico para ver en qué áreas son más vulnerables las personas. A partir de ahí, explica Castillo a Europa Press, empieza la acción. Las situaciones pueden ser vivienda, desarrollo personal, educativo o relacional.

"No solo es para madres y padres, siempre están vinculados los hijos. Participan en los programas destinados para ellos y dependiendo un poco de este diagnóstico, pues trabajamos en una línea o en otra. Mis compañeras se encargan sobre todo de los menores, con programas de refuerzo educativo, ocio, campamentos, colonias y yo voy haciendo la intervención sociofamiliar", detalla.

APOYO A LOS MENORES

E.T. llegó a España en 2001. En su país, las mujeres estudian pero "llegaba un momento en el que se quedaban embarazadas y había más chicos en clase". En un principio estudió Comercio Exterior y tenía el sueño de ser jueza, pero por diferentes circunstancias "no se pudo".

Los dos casos de violencia de género por los que pasó le dejaron "muy anulada", hasta que se dio cuenta que su primera hija quería dejar de estudiar. "Ella era consciente de lo que pasaba, las demás eran pequeñas. Yo empecé a notar que se sentía mal, que asumió más obligaciones para su edad. Ya no quería estudiar y sus notas comenzaron a bajar", relata.

Al llegar a YMCA, las niñas recibieron un refuerzo educativo. Castillo explica que el programa también ofrece ocio, pero sobre todo se trabaja con un plan individualizado en cada menor para hacer frente a las limitaciones que tienen.

"No se centra solo en unas matemáticas o en una lengua, que está muy bien, sino en otro tipo de habilidades y herramientas porque al final cada uno es único y es completamente diferente. Tampoco somos una academia, entonces por eso el trabajo es totalmente indivudalizado", insiste la trabajadora social.

Las derivaciones suelen venir de servicios sociales, pero hay otros casos que llegan de centros educativos, centros de salud o de la misma entidad, como es el caso de E.T. Al principio fue atendida por otra compañera para buscar un empleo, pero en su situación compleja vio necesario explorar primero otra vía.

"ME SIENTO FUERTE"

E.T. nota un cambio desde que llegó a YMCA. "Me ha cambiado a positivo, me siento empoderada Y me siento muy fuerte. Cuando empecé, yo tenía bastantes carencias, era una persona que tenía muchísimo miedo. Ahora confío en mí y en todo lo que yo me proponga. Es cuestión de que yo misma me lo crea y trabaje en ello y eso es algo que yo no tenía", afirma.

Ahora está trabajando para conseguir una oposición, pero lo que más le hace feliz es el cambio en su primera hija. "Ahora quiere estudiar una carrera universitaria", celebra. No ha sido un camino sencillo, pero anima a todas las mujeres que puedan verse en su situación a acudir a estos programas.

"Lo más importante es el tema del acompañamiento. Para el trabajo, me enseñaron a hacer un currículum, y en el tema emocional me dieron las herramientas que necesitaba para afrontar las cosas. Es verdad que también depende de uno mismo, pero para eso está el apoyo", recalca.

UN PROGRAMA ACTIVO DESDE 2007

Para hacer posible este acompañamiento, el programa CaixaProinfancia de la Fundación la Caixa, activo desde 2007, proporciona servicios siempre a través de una extensa red de entidades sociales y en coordinación con los servicios públicos.

A lo largo de 2025 a 7.345 niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en la Comunidad de Madrid, ofreciéndoles refuerzo educativo, actividades de ocio y tiempo libre, acompañamiento psicosocial y apoyo a las familias, siempre a través de una extensa red de entidades sociales y en coordinación con los servicios públicos.

Según sus datos, el 84,7% de los niños atendidos en el país consigue graduarse al finalizar la ESO, una cifra 2,6 puntos porcentuales superior a la tasa media nacional. Además, la tasa de abandono escolar entre los participantes del programa se sitúa en torno al 3,5%.

La iniciativa está presente en todas las comunidades autónomas y en las dos ciudades autónomas, con actuación en 155 municipios a través de una red de 475 entidades sociales, y cuenta con un presupuesto anual de cerca de 82 millones de euros.

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