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MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -
China se ha fijado el objetivo de que el 70% de los coches nuevos sean vehículos eléctricos o híbridos para 2030 y de que la conducción autónoma se implante a gran escala, según su último plan quinquenal para la industria del automóvil.
Pekín también ha fijado el objetivo de que el 40% de las ventas de vehículos comerciales nuevos sean eléctricos para 2030, y espera que varios de sus fabricantes de automóviles se sitúen entre los diez mayores del mundo y tengan mayor peso a la hora de establecer las normas globales, según el XV Plan Quinquenal publicado el viernes.
Los planes quinquenales establecen la estrategia y los objetivos a largo plazo para los sectores clave que el Gobierno chino considera fundamentales para el desarrollo económico del país. El documento de 2021 preveía que los vehículos eléctricos e híbridos representaran el 20% de las ventas de coches nuevos para 2025, un objetivo que China superó con creces, alcanzando el 54% el año pasado.
China se ha convertido en el mayor productor mundial de vehículos eléctricos y está a la vanguardia del despliegue de la tecnología de conducción autónoma junto con EE.UU., pero su mercado nacional se enfrenta a una serie de retos. Las ventas de automóviles han caído un 21% en los primeros ocho meses de este año y una prolongada guerra de precios ha erosionado los márgenes de beneficio y ha suscitado preocupaciones en materia de seguridad y calidad.
Los responsables políticos han introducido más de media docena de nuevas normas o reglamentos sobre manillas de las puertas, tecnología de asistencia al conductor, baterías y otros aspectos para garantizar la seguridad. El último Plan Quinquenal indica que el Gobierno pretende profundizar en la reforma de los fabricantes de automóviles, fomentar la consolidación y la salida del mercado de los fabricantes ineficientes, lo que puede ayudar a aliviar el exceso de capacidad.
La tecnología de las baterías y su reciclaje también figuran en la agenda. El plan prevé la introducción de normas para nuevas composiciones químicas de las celdas, como las baterías de estado sólido, y mejoras en la recuperación de metales clave como el litio, el cobalto y el níquel.