Publicado 23/10/2026 10:38

Volvo advierte de que el mercado chino se ha acabado para los fabricantes de automóviles occidentales

El fabricante sueco ampliará los recortes de empleo hasta afectar a cerca del 6% de su plantilla

Archivo - Hkan Samuelsson - President & CEO, Volvo Car Group
Archivo - Hkan Samuelsson - President & CEO, Volvo Car Group - VOLVO - Archivo

MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

El consejero delegado de Volvo Cars, Hakan Samuelsson, ha advertido de que el mercado chino para los fabricantes de automóviles occidentales está desapareciendo rápidamente, en un contexto marcado por el avance de las marcas locales en los vehículos eléctricos y el debilitamiento del consumo en el país asiático.

La compañía sueca ha anunciado nuevas medidas de ajuste para reducir costes, que incluyen recortes de plantilla hasta alcanzar aproximadamente el 6% de sus empleados.

La advertencia llega después de que las acciones de Volvo se desplomaran hasta un 27% en las primeras horas de negociación en la Bolsa de Estocolmo, hasta marcar mínimos históricos, tras comunicar unas pérdidas en el tercer trimestre superiores a las previstas por los analistas. Durante ese periodo, las entregas de la compañía en China cayeron más de un 40%.

"Nadie tendrá éxito con la vieja fórmula de desarrollar coches globales en Europa y venderlos a un precio superior en China. Esos tiempos han pasado", afirmó Samuelsson el viernes durante una conferencia con analistas recogida por Bloomberg, en la que reconoció haber subestimado la velocidad de transformación del mercado automovilístico chino.

El fabricante sueco, propiedad del grupo chino Geely desde 2010, prevé apoyarse en las tecnologías y plataformas de su matriz para adaptar su oferta a las preferencias de los consumidores locales y recuperar competitividad en el mercado asiático.

"En China hay que volver con productos desarrollados a nivel regional con software chino, y ahí, por supuesto, tenemos una enorme ventaja, ya que podemos trabajar y desarrollar esos coches junto con Geely", señaló Samuelsson.

PRESIÓN SOBRE LOS FABRICANTES OCCIDENTALES

La situación de Volvo refleja las dificultades a las que se enfrentan otros grandes fabricantes europeos, como Volkswagen y BMW, que están revisando sus operaciones en China para responder al avance de los competidores locales y a la creciente presión sobre los precios.

Ambas compañías están reforzando sus alianzas con empresas chinas y sus equipos de desarrollo en el país para diseñar vehículos y funcionalidades más ajustados a las demandas del mercado local. Sin embargo, las declaraciones de Samuelsson apuntan a que estas medidas podrían no ser suficientes para recuperar las posiciones perdidas.

En el caso de Volvo, la empresa ha anunciado un plan de ahorro destinado a reducir los gastos en 5.000 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 504 millones de dólares. A las dificultades en China se suman los costes asociados a los aranceles estadounidenses y la eliminación de las ayudas a los vehículos eléctricos en Estados Unidos.

NUEVOS MODELOS PARA RECUPERAR EL CRECIMIENTO

Para recuperar la senda del crecimiento, Volvo prevé lanzar siete nuevos vehículos dirigidos a los mercados occidentales y otros seis modelos adaptados específicamente a China antes de que finalice la década.

En Europa, la compañía ha conseguido aumentar sus ventas, pese a la intensificación de la competencia de los fabricantes chinos. No obstante, la presión también está creciendo en esta región, donde las marcas asiáticas amplían su presencia comercial e industrial.

Las medidas de la Unión Europea para limitar las importaciones de determinados vehículos procedentes de China podrían ofrecer un alivio temporal a los fabricantes europeos. Sin embargo, la implantación de empresas chinas como BYD en el continente, mediante el desarrollo de plantas de producción propias, amenaza con reducir el efecto protector de estas restricciones.

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