ANSE achaca el daño de la lluvia torrencial al Mar Menor a la ocupación de la red de drenaje o al urbanismo

Lluvias de noviembre Mar Menor
AYUNTAMIENTO SAN JAVIER
Publicado 20/11/2018 13:05:49CET

Critica que ahora "hay una mezcla enorme de aguas cuya procedencia no se conoce muy bien" y que drenan de forma "descontrolada"

MURCIA, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -

El director de la Asociación Naturalistas del Sureste (ANSE), Pedro García, ha lamentado que las lluvias torrenciales de los últimos días supondrán con seguridad un "paso atrás" en la recuperación del Mar Menor y lo achaca, en parte, al arrastre de pesticidas, fertilizantes y contaminantes químicos de la agricultura intensiva y a la inexistencia de una red de drenaje, que ha sido "ocupada ilegalmente" en los últimos años por numerosas explotaciones agrícolas en regadío intensivo.

En declaraciones a Europa Press, García ha criticado que las redes de drenaje se han ido ocupando ilegalmente durante las últimas décadas. En caso de que existieran, "las canalizaciones de agua evitarían parte de las inundaciones en los cultivos y drenarían desde el Campo de Cartagena al Mar Menor, donde deberían ser depuradas antes de entrar a la laguna".

Ahora, señala que los regantes piden la declaración de zona catastrófica porque se están inundando sus cultivos, pero recuerda que "en muchas explotaciones agrícolas se han ocupado ilegalmente las redes de drenaje con infraestructuras como pantanos, caminos o invernaderos, y por los mismos cultivos".

Ha señalado que el origen del problema del incremento de inundaciones en los últimos años se deriva de varios motivos y, entre las principales, cita la ocupación urbanística de extensas superficies que son inundables en la parte baja del Campo de Cartagena, que es la que históricamente ha recibido el agua de multitud de ramblas".

Otro de los motivos de estas inundaciones, según García, es que "se ha incrementado excesivamente el regadío, en un alto porcentaje sobre terrenos sin derecho de agua para riego, y se ha cambiado una parte importante de la configuración de los cauces tanto en las cabeceras como cerca de las desembocaduras", por lo que hay "distintas ramblas que han sido desviadas y, literalmente, ocupadas por la agricultura intensiva y por infraestructuras diversas".

En algunas zonas, critica que las inundaciones se han incrementado porque "la mayor parte de la red de drenaje asociada a los cultivos de regadío del trasvase Tajo-Segura ha sido ocupada ilegalmente por la propia agricultura o por infraestructuras".

De esta forma, lamenta que ahora "hay una mezcla enorme de aguas cuya procedencia no se conoce muy bien" y que drenan de forma "descontrolada". Parte de esta agua intenta recuperar los cauces originales. Además, a este fenómeno se asocia la construcción de infraestructuras "sin suficientes mecanismos asociados para facilitar el drenaje hacia la costa".

García ha indicado que, en general, cuando hay una lluvia torrencial, el agua "lava" las tierras superficialmente, arrastra los sedimentos que hay en superficie, lo que se ve agravado por el hecho de que muchos de los cultivos "se labran en el sentido de la pendiente" con el fin de que el agua no se encharque ni se acumule cuando llueve, evitando la destrucción de las plantaciones.

En los terrenos tradicionales de secano, García recuerda que se labra en sentido contrario a la pendiente para facilitar que se acumule el agua, pero en terrenos de regadío "producen podredumbres o, sencillamente, el nivel del agua sube y las plantas se llenan de arcilla, de limos y tierra, de forma que ya no valen para el consumo humano".

Esta agricultura "superintensiva" implica cultivos en sentido de la pendiente y, cuando hay una lluvia torrencial, el agua "no se acumula y corre más fácilmente, arrastrando la tierra, los fertilizantes y los pesticidas que se usan en agricultura intensiva hacia la red de drenaje".

LA RED DE DRENAJE "NO EXISTE"

Sin embargo, como esa red de drenaje "no existe", el arrastre se produce "hacia cualquier sitio" y, en general, hacia las ramblas y canales que "conducen hacia el Mar Menor". El agua, lamenta, "va cargada con importante contaminantes de la agricultura química.

Ha criticado que la red de pluviales en los municipios costeros no está separada por lo general de la red de aguas residuales, con lo que "se mezcla todo y las depuradoras no tienen capacidad para asumir ese golpe de agua que les llega, con lo que colapsan y muchas tienen que verter aguas mezcladas".

Muchas de esas aguas, antes de llegar a las depuradoras, "se evacúan y se arrojan a ramblas o cauces, con lo que terminan en el Mar Menor mezcladas con la enorme cantidad de aguas que han lavado de las zonas de agricultura intensiva del Campo de Cartagena. Toda esa mezcla "acaba llegando a la laguna, principalmente a través de la rambla del Albujón, aunque también por otros muchos puntos".

"Sin duda, cada episodio de lluvias torrenciales, en las condiciones actuales, supone un problema para el Mar Menor", asevera García, quien señala que toda la lluvia torrencial que termine canalizando al Mar Menor grandes cantidades de productos derivados de la agricultura intensiva mezclados con aguas residuales, no van a ser nada buenas para la laguna".

El director de ANSE ha reconocido que parte de la red de drenaje "sí se ejecutó" pero "se ha ocupado ilegalmente", tal y como refleja un informe elaborado conjuntamente por la Asociación Naturalista del Sureste y el Fondo Mundial para la Naturaleza presentado en junio de este año sobre regadíos ilegales en el Campo de Cartagena.

Mientras tanto, ha criticado que las administraciones "han estado mirando para otro lado", y cree que la responsabilidad no es solo de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), sino también de la Comunidad Autónoma, porque "tenía constancia de que eso estaba ocurriendo y porque se han estado generando nuevas grandes superficies de cultivo intensivo y de invernaderos que no se han tenido en cuenta".

García lamenta que "nadie está hablando del incremento brutal de la superficie de invernaderos en la zona norte del Campo de Cartagena", que es la que está sufriendo "en parte" los efectos de las últimas lluvias torrenciales.

Y es que ha señalado que los invernaderos "impiden enormemente la penetración del agua al suelo, porque está cubierto con plástico, y termina conduciéndose a algún sitio". A su juicio, el problema es que "crecemos a lo loco y sin ninguna planificación". En las últimas décadas, asevera, "todo el mundo está obsesionado con crecer y no nos damos cuenta de que no puede ser a costa de todo".

La red de drenaje "se ejecutó en parte" pero otra parte "se ocupó poco a poco". En la última década, el crecimiento de la agricultura intensiva y la ocupación de la red de drenaje "ha sido generalizada", tal y como denuncia públicamente.

Ha criticado que una de las alegaciones principales del Gobierno regional al Plan de Vertidos Cero al Mar Menor pedía no reducir la superficie agrícola de regadío. Todo ello, a pesar de que "alrededor del 20% de los cultivos de regadío del Campo de Cartagena, como mínimo, son ilegales".

Ahora, cree que recuperar la red de drenaje "no sería suficiente" porque "habría que ampliarla a los nuevos cultivos de regadío, que son más que los que en su día se aprobaron asociados al Tajo-Segura". En concreto, explica que se han pasado de más de 30.000 hectáreas a alrededor de 60.000.

Por último, lamenta que la CHS y la Consejería de Agricultura "se lancen los trastos a la cabeza a través de redes sociales en lugar de ponerse a trabajar de inmediato en la búsqueda de soluciones y en recuperar el tiempo perdido, porque de no hacerlo los perjudicados serán más con cada nueva riada, y el problema no tiene fácil solución, y además será muy costosa".

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