MURCIA 3 Abr. (EUROPA PRESS) -
La originalidad de la cocina y postres murcianos alcanza su punto álgido en festividades o determinadas épocas del año como la Semana Santa y las Fiestas de Primavera, cuando más se disfruta, por ejemplo, del 'Paparajote' o las monas de Pascua.
El 'Paparajote' es un auténtico exponente gastronómico-cultural en Murcia. Un postre típico de la huerta murciana hechos con hojas de limonero recubiertas con una masa hecha básicamente con harina y huevo que se fríen y se espolvorean con azúcar en polvo y canela.
Introducidos por los árabes en Murcia, en la actualidad, es el plato típico por excelencia de las Fiestas de Primavera junto a los buñuelos, postre que tradicionalmente se come el día de San José.
Se sirven en una fuente adornada con unas ramitas de canela, una hoja de menta o una flor del limonero. Suele ir acompañado de un vino dulce o mistela, alternando los bocados al paparajote con sorbos de licor.
La mona de Pascua es otro alimento típico, de las regiones murciana, valenciana, catalana, aragonesa y castellano-manchega. Es una torta de la Pascua cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias se han acabado y se suele consumir durante la merienda de los días de Pascua, siendo costumbre cascar el huevo en la frente de otra persona. También es posible acompañarla de chocolate.
Otro postre de la época es la leche frita, un dulce de harina cocida con leche y azúcar hasta que espesa, cortándose la masa resultante en porciones que se fríen.
En las Fiestas de Primavera también se disfruta mucho del pastel de carne tradicional. Un pastel de carne relleno principalmente de ternera, chorizo, huevo y especias. Son típicos de la zona de la Huerta de Murcia, destacando los municipios de Murcia, Santomera y la cercana Orihuela.
Una de las confiterías veteranas en la elaboración de este producto es la conocida confitería Bonache, la cual lleva desde 1828 con esta costumbre.
Otro pastel tradicional es el pastel de Cierva, una receta que apareció a finales del XIX en la costa del Mar Menor de Murcia.
Se cuenta que el pastel de Cierva fue una receta que un jefe de cocina de un buque ruso fondeado en el Mar Menor dio a un pastelero de la localidad que lo sirvió en una comida a la que asistió Juan de la Cierva Peñafiel.
El político murciano alabó de tal manera la receta que el cocinero decidió aportar el ilustre apellido a la misma, una costumbre habitual antiguamente en el mundo de la gastronomía.
A lo que se unen las torrijas. Se trata de un postre muy conocido en buena parte de nuestra península y una de las recetas caseras más socorridas para los murcianos.
Junto a otro tipo de masas para freír, como los buñuelos, los churros, o el pan para tortas fritas, las torrijas necesitan también de abundante aceite de oliva dispuesto en una sartén para freír estas sencillas rebanadas de pan empapadas en leche que quedarán tostadas por fuera y jugosas por dentro.