Publicado 01/10/2022 09:29

Piden 9 años de cárcel para cada uno de los cuatro acusados de intentar matar a un policía en Cabezo de Torres


MURCIA, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía ha pedido una pena de nueve años de cárcel para cada uno de los cuatro acusados de intentar matar a un policía local dándole una paliza el 28 de diciembre de 2016 en la pedanía murciana de Cabezo de Torres, según el escrito de calificación del Ministerio Público al que ha tenido acceso Europa Press.

En concreto, el inicio del juicio está previsto el próximo jueves, 6 de octubre, a las 9.30 horas en la Sala 002 de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial.

En concreto, los hechos se remontan a las 3.10 minutos del 28 de diciembre de 2016, cuando agentes de la Policía Local de Murcia fueron requeridos para acudir a la calle Victoria de Cabezo de Torres donde, al parecer, se estaba celebrando una fiesta y se habían recibido llamadas de diversas personas quejándose de los ruidos y molestias causados.

A su llegada, los agentes fueron recibidos por uno de los acusados, que espetó a los policías que, o bien se marchaban en ese momento, o empezaban con ellos "a hostias". Al mismo tiempo, incitó a los asistentes a la fiesta para que se dirigieran contra los agentes diciendo: "Vamos a matarlos, son unos hijos de puta, los matamos antes de que vengan más".

En ese momento, un grupo de unos diez hombres se dirigió contra los policías, lo que obligó a los agentes a retroceder para llegar al vehículo de patrulla mientras pedían auxilio a otras unidades, según los hechos considerados probados por el Fiscal.

Como no tuvieron tiempo de alcanzar el coche, uno de los agentes huyó hacia la calle Luis Vives, siendo perseguido por varios individuos no identificados que le agarraron por la chaqueta y le golpearon por la espalda antes de que pudiera zafarse de ellos y acudiera a socorrer a su compañero.

Otro de los policías trató de huir por la calle Mar Menor, siendo perseguido, por un grupo de unas 8 ó 10 personas, lideradas por el acusado citado anteriormente y los otros tres acusados.

Entre todos ellos derribaron al agente para, acto seguido, tratar de arrebatarle el arma reglamentaria y los grilletes de la dotación. Asimismo, le propinaron una brutal paliza, dándole golpes y patadas en todo el cuerpo con el "decidido propósito de acabar con su vida", según el Ministerio Público.

La paliza solo cesó cuando, tras intervenir otro policía --que resultó igualmente golpeado--, los procesados escucharon el sonido de las sirenas de las dotaciones policiales de refuerzo.

Momentos después, la Policía interceptó a dos de los acusados que, con el auxilio de otros familiares que no se ha podido identificar, empujaron a uno de los agentes y, después de derribarlo, le agredieron.

De hecho, llegaron a agarrar al agente para tratar de meterlo en la casa, mientras uno de los procesados le mordía en un dedo y le propinaba varios puñetazos. Todo ello, hasta que otro compañero policía pudo ayudarle y sacarlo de allí.

En ese momento, medió en el incidente un hombre que se identificó como patriarca de la familia y era padre de uno de los procesados. El individuo trató de apaciguar los ánimos, aunque no pudo evitar que continuaran las amenazas. No obstante, salió al exterior al cabo de unos minutos con alguno de los procesados, asumiendo la responsabilidad de los hechos sucedidos.

Como consecuencia de la agresión, uno de los agentes de la policía local sufrió lesiones en diversas partes del cuerpo para cuya curación precisó 61 días.

De las dependencias policiales hubo de ser llevado a Urgencias y, de no haber sido atendido de forma precoz por los servicios sanitarios, se hubiese visto comprometida seriamente su vida por complicaciones orgánicas sistémicas, ya que, a causa de los abundantes golpes, se le desencadenó una insuficiencia renal aguda.

Por su parte, otros dos agentes sufrieron lesiones que, con una sola asistencia facultativa, curaron en tres y cinco días, respectivamente.

El Fiscal considera que los procesados, que son mayores de edad y carecen de antecedentes computables, son autores de un delito de homicidio agravado sobre agente de la autoridad en grado de tentativa por el que procede imponerles la pena de nueve años de cárcel.

Además, sostiene que son autores de un delito leve de lesiones por el que solicita una pena de un mes de multa con una cuota diaria de seis euros.

De la misma forma el Ministerio Público pide que paguen las costas proporcionales y que los cuatro indemnicen al agente herido de mayor gravedad con 3.000 euros por las lesiones y 5.000 euros por los daños morales. Además, pide que indemnicen a los otros dos agentes con 150 y 250 euros, respectivamente, por lesiones.

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