Abora y Regüelta piden unas fiestas populares "sin maltrato animal"

Actualizado 07/09/2009 15:27:43 CET
Actualizado 07/09/2009 15:27:43 CET

Abora y Regüelta piden unas fiestas populares "sin maltrato animal"

apoyan a 'huellas'

SANTANDER, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las organizaciones cántabras Regüelta y Abora mostraron este lunes su apoyo a la asociación Huellas tras los incidentes ocurridos en el transcurso de la concentración antitaurina del pasado 30 de agosto en Ampuero, y abogaron por unas fiestas populares cántabras "sin maltrato animal".

En un comunicado, ambas organizaciones que se autodefinen como de 'izquierda soberanista cántabra', enviaron un mensaje de "ánimo y solidaridad" a todos los antitaurinos que reivindicaron ese día que "para disfrutar de unas fiestas no hace falta torturar animales" y que por ello fueron "salvajemente insultados y agredidos".

Ambas organizaciones destacaron que desde su constitución, han venido reclamando "con fuerza" la "enculturación de la juventud en la cultura autóctona de Cantabria, pero siempre desde una óptica progresista en la que no cabe el maltrato animal".

Indicaron al respecto que estos encierros datan de los años 40, "coincidiendo con la implantación del franquismo en nuestro país", y señalaron que los mismos se perpetúan "por el dinero público, mientras nuestra lengua y cultura popular, que sí tienen verdadero arraigo, son sistemáticamente ninguneadas y reprimidas por las instituciones".

En este sentido, se refirieron al "peligro" que corre la ancestral fiesta de La Vijanera, "que en su día fue prohibida por el régimen franquista", por falta de financiación pública.

Además denunciaron la "hipocresía" y "el doble rasero" con el que a su juicio actúan la Policía, los medios de comunicación, y la clase política ante los hechos ocurridos.

Indicaron al respecto que en los últimos años, las concentraciones que realizan "los grupúsculos de ultraderecha en Cantabria" han contado con la protección "de un despliegue policial desproporcionado y agresivo", algo que, a su juicio, "entra en clara contradicción con la actitud pasiva y permisiva de la Guardia Civil en la concentración antitaurina de Ampuero, ante los insultos, provocaciones, amenazas, robos, lanzamiento de botellas, artefactos explosivos, etc. que sufrieron los antitaurinos".